El excepcional pianista chino en un recital desde uno de los lugares más fascinantes y bellos del planeta.

 El pianista chino Lang Lang es auténtico fenómeno mediático que se ha convertido en una de las principales figuras del mainstream de la interpretación pianística del siglo XXI. Niño prodigio, comenzó a tocar el piano con tan solo tres años, y a los cinco ya había ganado su primer concurso. Su carrera, fulgurante y casi sin respiros, supone uno de los casos más impresionantes en la interpretación a lo largo de la historia. Criticado por algunos que dicen no es más que un niño amaestrado para tocar el mayor número de notas de la manera más rápida y eficaz posible, Lang muestra aquí que es capaz de interpretar con la introspección y expresividad merecidas algunas de las piezas más exigentes en el campo de la psicología interpretativa, más allá de cualquier aspecto técnico.

 Si hay un caso paradigmático en la historia de la música para piano en el siglo XIX ese es sin duda el del polaco Frédéric Chopin (1810-1849), ejemplo de compositor romántico entregado por completo al instrumento, cuyo perfil de intérprete y compositor adquieren una simbiosis casi perfecta. A pesar de su corta vida, Chopin es autor de un corpus pianístico de gran calibre y una absoluta referencia en la creación para el instrumento en el siglo XIX, en el que la mayor parte de las piezas tienen un carácter introspectivo y, dentro de contornos formales claramente definidos, tienden a sugerir una cualidad improvisatoria. Su producción para piano solo se puede clasificar en: I. grupo de obras clásicas, entre las que están sus tres sonatas y dos ciclos específicos: los estudios [Opp. 10 y 25] y los 24 preludios [Op. 28]; II. obras basadas en modelos de danza –molde formal ABA–, como polonesas, mazurcas y valses; y III. microformas libres, como sus 22 nocturnos, 3 impromptus, una fantasía-impromptu, 4 baladas, la Fantasía en Fa menor Op. 49, 2 rondó, la Polonesa-Fantasía Op. 61, la Berceuse Op. 57 y la Barcarola Op. 60. Dentro de este último grupo se encuentran las cuatro piezas interpretadas aquí, cuatro ejemplos de un mismo género, el scherzo: n.º 1, Op. 20; n.º 2, Op. 31; n.º 3, Op. 39; y n.º 4, Op 54.

 Las estaciones Op. 37a –publicadas bajo título en francés Les Saisons– son un conjunto de doce piezas cortas para piano del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893), cada una de las cuales es la característica de un mes diferente del año en el hemisferio norte. El trabajo también se puede escuchar a veces en versión para orquesta y otros arreglos para distintas formaciones. Algunos extractos individuales siempre han sido especialmente populares: Troika [noviembre] fue uno de los bises favoritos de Sergei Rachmaninov y Barcarolle [junio] fue enormemente popular, apareciendo además en numerosos arreglos: orquesta, violín, chelo, clarinete, armonio, guitarra o mandolina. La obra se inició poco después del estreno de su Concierto para piano n.º 1, y su composición continuó mientras completaba su primer ballet, El lago de los cisnes. En 1875 Nikolay Matveyevich Bernard, el editor de la revista de música de San Petersburgo, Nouvellist, encargó a Tchaikovsky que escribiera doce piezas cortas para piano, una para cada mes del año, sugiriéndole un subtítulo para la pieza de cada mes. Tchaikovsky aceptó el encargo y todos los subtítulos de Bernard, y en la edición de la revista de diciembre de 1875 a los lectores se les prometió una nueva pieza de Tchaikovsky cada mes a lo largo de 1876. Las piezas de enero y febrero fueron escritas a fines de 1875 y enviadas a Bernard en diciembre, con una solicitud de comentarios sobre si eran adecuados, y si no, Tchaikovsky reescribiría febrero y se aseguraría de que el resto estuviera en el estilo que Bernard buscaba. Marzo, abril y mayo parecen haber sido compuestas por separado; sin embargo, las siete piezas restantes fueron compuestas al mismo tiempo y escritas en el mismo cuaderno, y la evidencia sugiere que fueron escritas entre el 22 de abril y el 27 de mayo. La mayoría de las piezas están en forma ABA simple, pero cada una contiene una obra maestra melódica en modo menor.

Sinopsis:
Lang Lang, la sensación china del pianismo actual, les regala esta actuación desde el célebre Salón de los espejos del castillo de Versailles, interpretando cuatro Scherzi, de Frédéric Chopin, y Las estaciones, de Piotr Ilich Tchaikovsky.