Otro programa triple con la excelsa Orquesta de la Suiza italiana a la que dirige aquí el francés Serge Baudo.

Tras formarse en el Conservatorio de París, donde obtuvo el primer premio en armonía y dirección de orquesta, Serge Baudo comenzó su carrera como percusionista en la Orquesta Lamoureux. Después sería director de la Orquesta de la Radio de Niza de 1959 a 1962, justo antes de ser nombrado director de la Opera de París entre 1962 y 1965. Trabajó en la música de dos películas-documentales de Jacques-Yves Cousteau: Le Monde sans soleil [1964] y Voyage au bout du monde [1976]. Realizó los estrenos mundiales de las óperas La mère coupable [1966], de Darius Milhaud, y Andrea del Sarto [1969], de JeanYves Daniel-Lesur. En julio de 1970 llevó a cabo la dirección de la premier de la obra de Henri Dutilleux, Tout un monde lointain..., con Mstislav Rostropovich y la Orquesta de París en el Festival de Aix-en-Provence. Realizó también distintas grabaciones de las sinfonías completas de Arthur Honegger con la Filarmónica Checa. A finales de 1970 se convirtió en director musical de la Orquesta Filarmónica de Rhône-Alpes, puesto en el que permaneció hasta 1987. Durante su tiempo en Lyon fundó el Festival Berlioz en 1979. También fue director principal de la Orquesta della Svizzera Italiana [1997 a 2000] y de la Orquesta Sinfónica de Praga [2001 a 2006]. En su honor, el 6 de marzo de 2004 el asteroide 36235 recibió el nombre de Sergebaudo.
La primera obra en programa, el magnífico Concierto para violín Op. 35, en Re mayor, de Piotr Illich Tchaikovsky (1840-1893), fue compuesta en 1878 y se la considera como una de las cimas del género para este instrumento. De claro estilo romántico, la orquestación sigue el modelo del XIX. Tchaikovsky pudo haber sido inspirado por la compañía del violinista Iosif Kotek, un antiguo alumno al que había cogido cariño, que había servido de intermediario entre él y Meck desde el principio de su relación, y que ahora se reproduce a través del concierto. El autor escribe, quizá, con falta de un discurso mordaz, que sin embargo puede verse enmascarado por la bravura continua de la parte solista. Tras varios intentos fallidos, el concierto se estrenó en diciembre de 1881 en la capital austríaca, por parte del violinista Adolf Brosdky, cosechando una crítica en general mala y no siendo percibida como la absoluta obra maestra que es vista hoy día.
A la manera de interludio entre las dos grandes obras sinfónicas aparece la obertura de Oberon, o El juramento del rey de los elfos, ópera en tres actos con música de Carl Maria von Weber (1786-1826) y libreto en inglés de James Robinson Planché, inspirado por un poema de Christoph Martin Wieland, que tuvo su estreno en el Covent Garden de Londres el 12 de abril de 1826. Por su parte, Matías el pintor [Mathis der Maler] es el nombre de la ópera más famosa de Paul Hindemith (1895-1963). Dicha ópera presenta los mismos temas expuestos en la sinfonía que lleva el mismo nombre. El título hace referencia al pintor alemán del siglo XVI Mathias Grünewald. La sinfonía Mathis der Maler fue compuesta entre los años 1933 y 1934, y estrenada exitosamente por Fürtwangler ese mismo año. Quizás pueda comprenderse el afecto de Hindemith por el pintor, estableciendo un curioso paralelismo entre la situación de ambos: mientras Mathias Grünewald se refugió en la pintura durante las guerras de religión de su época, Hindemith se refugia en su música del acosante dominio nazi. Ello pudo impulsar al compositor a inspirarse en el pintor y dedicarle semejantes monumentos musicales. Son tres movimientos extraídos de la ópera, que Hindemith tituló Sinfonía «Mathis der Mahler», aludiendo a la obra más conocida de Mathis Grünewald, el Políptico para el altar de la iglesia Inseheim.
Sinopsis:
Serge Baudo y OSI se unen en una gran velada compuesta por el Concierto para violín Op. 35, de Piotr Ilich Tchaikovsky –con Silvia Marcovici–; la obertura Oberon, de Carl Maria von Weber; y la Sinfonía «Mathis der Maler», de Paul Hindemith.