Una extraordinaria conjunción de solistas, orquesta y director para disfrutar de forma única de la gran música del genio de Bonn.
La Gewandhaus [Sala de paños] es una importante sala de conciertos de Leipzig. El primer edificio, de 1781 y diseñado por Johann Carl Friedrich Dauthe, fue construido en la Gewandhaus, un edificio utilizado por la industria textil. El segundo, de Martin Gropius y famoso por su acústica, sirvió de modelo a otros teatros similares, siendo inaugurado en 1884 y destruido por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. El actual, diseñado por Kurt Masur, comenzó a construirse en 1977 y abrió sus puertas en 1981. La Orquesta del Gewandhaus de Leipzig [Gewandhausorchester] es una orquesta sinfónica llamada así por el auditorio de conciertos que es su residencia. Es una de las más famosas del mundo y cuenta hoy en día con 175 músicos. Los conciertos en Leipzig datan de inicios del siglo XVIII. Es la orquesta nacida de la burguesía más antigua de Alemania. Desde 1781 lleva su nombre actual, cuando se mudó al reconstruido Gewandhaus. Llamada hacia 1743 como El Nuevo Concierto [Das Neue Concert], en 1780-1781 se adecuó a una sala de conciertos por primera vez: el Gewandhaus. Así la orquesta adquirió su primer teatro. A inicios del siglo XIX Felix Mendelssohn fue el kapellmeister. Entre sus principales directores de orquesta están Arthur Nikisch, Wilhelm Furtwängler, Bruno Walter, Václav Neumann y entre Kurt Masur [1970-1996]. En 1998 Herbert Blomstedt tomó el puesto hasta 2005 y fue sucedido por Riccardo Chailly. A partir de la temporada 2017/18 el nuevo kapellmeister será Andris Nelsons.
La velada se compone de dos excepcionales obras. Se abre con el Concierto para violín, violonchelo y piano en Do mayor, Op. 56, de Ludwig van Beethoven (1770-1829), conocido comúnmente como Triple concierto, que fue compuesto entre 1804 y 1805. Se interpretó varias veces en público desde entonces, aunque su estreno oficial tuvo lugar en 1808, durante los conciertos de verano del palacio de Augarten, Viena. Es probable que en ese estreno los solistas fueran Ignaz Schuppanzigh [violín], Anton Kraft [chelo] y el propio compositor [piano].
Concluye con una de las más célebres sinfonías de su catálogo y de toda la historia de la música occidental: la Sinfonía n.º 5 en Do menor, Op. 67, que fue compuesta por entre 1804 y 1808 y estrenada el 22 de diciembre de 1808 en el Theater an der Wien, formando parte de un gigantesco concierto que duró cerca de cuatro horas y que se conformaba con algunos estrenos de Beethoven, que él mismo dirigió. Fue en realidad un encargo del conde Franz von Oppersdorff en junio de 1807, a quien le había satisfecho enormemente la Cuarta Sinfonía, compuesta también por su encargo. A pesar de ello la obra está dedicada a dos de sus patrones y amigos, el príncipe von Lobkowitz y el conde Razumovsky. El proceso compositivo fue largo y sopesado, ya que se encontraba en un momento vital realmente angustioso, marcado ya por una sordera galopante que prácticamente le impedía cualquier escucha, y el estado anímico producido tanto por las relaciones amorosas como por la situación de Europa en aquel momento influyen poderosamente en la obra. Aunque el estreno no fue un gran éxito, la obra rápidamente obtuvo parabienes y se interpretó de manera recurrente. Beethoven creó en ella uno de los motivos más afamados y repetidos de la historia de la música, el formado por cuatro notas con el que se abre el primer movimiento. Para E. T. A. Hoffmann esta sinfonía era una de las obras más importantes de todos los tiempos.
Sinopsis:
Un viaje fascinante al mundo creador del genial Ludwig van Beethoven, de la mano del trío solista conformado por Martin Helmchen, Isabelle Faust y Jean–Guihen Queyras, a los que acompaña la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig y la batuta del gran director germano Herbert Blomstedt, para interpretar el Triple concierto y la Sinfonía n.º 5.