Uno de los grandes directores del siglo XX al frente de la magnífica orquesta suiza, en un programa triple que le fascinará.
Fundada en Lugano en 1935 como Orquesta de la Radio de la Suiza italiana, jugó un papel crucial en el desarrollo musical de la región, ayudando a establecer importantes festivales en Lugano, Locarno y Ascona desde la década de 1940. Ha sido dirigida por grandes figuras musicales como Ansermet, Stravinsky, Stokowski, Celibidache y Scherchen, y colaboró con compositores como Mascagni, Richard Strauss, Honegger, Milhaud, Martin, Hindemith, Berio, Henze y Penderecki. Su primer conductor principal fue Leopoldo Casella. Le sucedió Otmar Nussio en 1938, bajo cuya dirección la orquesta ofreció un gran número de conciertos abriéndose de manera muy amplia a los compromisos internacionales. De 1969 a 1991, con Marc Andreae como director principal, consolidó su reputación, ampliando su repertorio e interpretando las primeras obras de los principales compositores vivos. En 1991 la orquesta tomó su nombre actual y comenzó a ganar reconocimiento internacional, actuando en los escenarios más prestigiosos de Viena, Amsterdam, San Petersburgo, París, Roma, Milán o Salzburgo. En 1999 comenzó su estrecha colaboración con Alain Lombard, quien primero asumió el cargo de director principal y en 2005 fue nombrado director honorario. Desde septiembre de 2013 la OSI ha trabajado con el gran director y pianista Vladimir Ashkenazy, quien dirigiría la orquesta las siguientes cuatro temporadas como director invitado principal. A partir de la temporada 2015-16 OSI es dirigida por el director alemán Markus Poschner, quien guía la orquesta en la actualidad.
Sir Neville Marriner (1924- 2016) fue un violinista y director de orquesta británico, sin duda una de las figuras más destacadas de la dirección en el siglo XX. Estudió en el Royal College of Music y en el Conservatorio de París. Después de ejercer como docente en 19471948 en el Eton Collage, llegó a ser profesor titular en la Royal Academy of Music a partir de 1949, alternando labor con su pertenencia al Martin String Quartet. En 1956 se convirtió en principal de los segundos violines en la London Symphony, hasta 1968. Después de haber formado con Thurston Dart el Jacobean Ensemble, conjunto especializado en la música de los siglos XVII y XVIII, se trasladó brevemente a los Estados Unidos para formarse en dirección de orquesta con Pierre Monteux. A partir de 1958 comenzó a juntar en su casa de Kensington a doce compañeros de la London Symphony, relación de la que surgió la famosa orquesta de cámara Academy of Saint Martin in the Fields, inicialmente sin director. Marriner la fundó con el propósito de recuperar los repertorios, poco explorados por entonces, del Clasicismo y el Barroco a partir de criterios que pretendían aproximarse a las músicas desde el rigor musicológico e interpretativo. Marriner fundó también la Orquesta de Cámara de Los Ángeles, dirigió la Orquesta de Minnesota de 1979 a 1986 y la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart de 1986 a 1989. También tuvo un vínculo duradero fue con la Orquesta de Cadaqués, de la que era desde 1992 principal Director Invitado. En 1979 se le concedió el título de Comendador de la Orden del Imperio Británico y en 1985 el título honorífico de caballero. En 1995 recibió el título de la Orden de las Artes y las Letras por parte del Ministerio de la Cultura de Francia por su contribución y compromiso con la cultura francesa.
En este programa se interpretan tres obras: la Sinfonía n.º 35 en Re mayor, intitulada Haffner, de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), obra de 1782 en la que se observa su evolución en la sinfonía clásica; Cuatro interludios marinos, extracto de la ópera Peter Grimes, de Benjamin Britten (1913-1976), compuestos como intermedios de la ópera para poder realizar rápidos cambios de escena; y la Sinfonía n.º 8 en Sol mayor, de Antonín Dvořák (1841-1904), obra compuesta en 1889 y estrenada en Praga el 2 de febrero de 1890, con la dirección del propio autor.
Sinopsis:
Neville Marriner dirige a la célebre Orquesta de la Suiza italiana en este magnífico concierto en el que se interpretan tres obras bien diferentes, pero igual de extraordinarias: la Sinfonía n.º 35, Haffner, de Wolfgang Amadeus Mozart; Cuatro interludios marinos extraídos de la ópera Peter Grimes, de Benjamin Britten, y la Sinfonía n.º 8, de Antonín Dvořák.