El excepcional pianista chino en un recital que le dejará fascinado, en el que interpreta a dos de sus compositores fetiche: Chopin y Mozart.

El pianista chino Lang Lang es un auténtico fenómeno mediático que se ha convertido en una de las principales figuras del mainstream de la interpretación pianística del siglo XXI. Niño prodigio, comenzó a tocar el piano con tan solo tres años, y a los cinco ya había ganado su primer concurso. Su carrera, fulgurante y casi sin respiros, supone uno de los casos más impresionantes en la interpretación a lo largo de la historia. Criticado por algunos que dicen no es más que un niño amaestrado para tocar el mayor número de notas de la manera más rápida y eficaz posible, Lang muestra aquí que es capaz de interpretar con la introspección y expresividad merecidas algunas de las piezas más exigentes en el campo de la psicología interpretativa, más allá de cualquier aspecto técnico.

 Poco o nada puede decirse hoy en día acerca de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), el genial compositor austríaco, sin duda uno de los mejores creadores en toda la historia de la humanidad. Su estilo compositivo representa esencialmente la síntesis de muchos elementos diferentes, que se fueron conformando en sus años vieneses, desde 1781 en adelante, en un lenguaje que ahora se considera como un hito del clasicismo vienés. Su música madura, que se distingue por su belleza melódica, su elegancia formal y su riqueza de la armonía y la textura, está profundamente influida por la ópera italiana, aunque también enraizada en las tradiciones instrumentales de Austria y del sur de Alemania. A diferencia de Haydn y Beethoven destacó en todos los ámbitos y corrientes de su tiempo. Uno de sus corpus instrumentales principales es el de las sonatas para piano. Constituyen una serie de veinticinco obras escritas entre 1774 y 1789. Entre las sonatas hay dieciocho compuestas para piano solo a dos manos, seis escritas para piano a cuatro manos y una compuesta para dos pianos. El éxito histórico de estas obras radica en la naturaleza misma de la música: para el aprendiz son piezas de una dificultad asequible que le proporcionan ejemplos para desarrollar su técnica interpretativa. Pero la sensación de facilidad que transmite la escritura mozartiana no se corresponde con la realidad de una música que, como conoce el pianista profesional, exige grandes dosis de delicadeza y claridad en su ejecución. Mozart compuso sus sonatas para piano con cuatro finalidades: I. para sus conciertos como intérprete; II. como material docente para sus alumnas; III. como regalo para agasajar a algún noble a cambio de una gratificación; IV. para venderlas a los editores, quienes rápidamente las ponían en circulación en un creciente mercado musical. Las sonatas interpretadas en el presente recital son: n.º 5 en Sol mayor KV 283; n.º 4 en Mi bemol mayor KV 282 y n.º 8 en La menor KV 310.   

Si hay un caso paradigmático en la historia de la música para piano en el siglo XIX ese es sin duda el del polaco Frédéric Chopin (1810-1849), ejemplo de compositor romántico entregado por completo al instrumento, cuyo perfil de intérprete y compositor adquieren una simbiosis casi perfecta. A pesar de su corta vida, Chopin es autor de un corpus pianístico de gran calibre y una absoluta referencia en la creación para el instrumento en el siglo XIX, en el que la mayor parte de las piezas tienen un carácter introspectivo y, dentro de contornos formales claramente definidos, tienden a sugerir una cualidad improvisatoria. Su producción para piano solo se puede clasificar en: I. grupo de obras clásicas, entre las que están sus tres sonatas y dos ciclos específicos: los estudios [Opp. 10 y 25] y los 24 preludios [Op. 28]; II. obras basadas en modelos de danza –molde formal ABA–, como polonesas, mazurcas y valses; y III. microformas libres, como sus 22 nocturnos, 3 impromptus, una fantasía-impromptu, 4 baladas, 4 scherzos, la Fantasía en Fa menor Op. 49, 2 rondó, la Polonesa-Fantasía Op. 61, la Berceuse Op. 57 y la Barcarola Op. 60. De él se interpretan aquí los cuatro ejemplos de un mismo género, la balada: n.º 1, Op. 23; n.º 2, Op. 38; n.º 3, Op. 47; y n.º 4, Op 52.

Sinopsis:

Un magnífico recital a solo del gran pianista chino del siglo XX. Siéntese para disfrutar de Lang Lang interpretando cuatro baladas de Frédéric Chopin [n.º 1, Op. 23; n.º 2, Op. 38; n.º 3, Op. 47; y n.º 4, Op 52.] y tres sonatas del genial Wolfgang Amadeus Mozart [n.º 4 KV 282, n.º 5 KV 283 y n.º 8 KV 310], en un evento de primer nivel desde una de las salas de conciertos más prestigiosas del mundo.