La ópera más célebre del gran compositor bohemio, en una excelente producción de la Ópera Estatal de Baviera con Opolais, Vogt y Krasteva como trío protagonista.

Rusalka es una ópera en tres actos con música de Antonín Dvořák (1841-1904) y libreto en checo de Jaroslav Kvapil, que tuvo su estreno en Praga, el 31 de marzo de 1901. El nombre de la ópera se toma de la mitología eslava. El libreto, escrito por el poeta Jaroslav Kvapil –sin que le fuera encargado por ningún compositor– se basa en los cuentos de hadas de Karel Jaromír Erben y Božena Němcová. Una rusalka es una duendecilla de la mitología eslava que normalmente habita en un lago o en un río. Rusalka es una antiquísima figura de los cuentos de hadas que aparece en la literatura europea ya en el año 1387, en los poemas del trovador francés Jean d'Arras y en poemas posteriores, donde se la puede encontrar como sirena, ondina o melusina. Rusalka es, como las ninfas y las ondinas, un espíritu elemental, ligado con el cuerpo y la sangre al reino de los hombres, pero también a causa de su falta de alma, al mundo de los espíritus. Su anhelo es convertirse en ser humano y poder amar como una mujer terrenal, hasta el precio del sufrimiento y de la muerte.    La ópera contiene elementos que aparecen también en el célebre cuento La Sirenita, de Hans Christian Andersen, y Undine, de Friedrich de la Motte Fouqué.

El poeta lo terminó en 1899. Kvapil creó un verdadero libro de cuentos, que si bien recibió muchas influencias resulta a la vez homogéneo, bello y lleno de vivacidad. Al tiempo de tenerlo terminado comenzó a buscar un compositor interesado en él. Y dado que sus amigos compositores estaban implicados en otros proyectos, alguno de ellos mencionó que Dvorák estaba buscando un texto que poder musicalizar. El compositor, que siempre se interesó en las historias de Erben, leyó el libreto y lo encontró de gran interés. Dado, además, que uno de sus deseos más fervientes era lograr un éxito rotundo con una ópera e incluso quizá llegar a escribir auténticas óperas populares, como Verdi, compuso la música en un tiempo relativamente corto, ya que la comenzó el 22 de abril de 1900 y la completó para finales de noviembre. Sería su mejor obra dramática y merece un lugar entre las mejores óperas de su tiempo. El ambiente mágico del primer y último acto está maravillosamente conseguido, tiene algo de Wagner aquí y allá, pero es antes que nada checa, con la más profunda y fina sensibilidad para un verdadero arte popular. La ópera cuenta con melodías de una belleza pura y conmovedora. Se sabe que para su composición se retiraba todos los días durante diversas horas junto a un lago solitario en el bosque.    Dvorák se valió de todos los recursos estilísticos de moda en aquella época, el desarrollo clásico, la técnica del leitmotiv, las formas del lied y del aria, todos ellos se sintetizan de manera armoniosa para ofrecer una mezcla interesante de los modismos de la música impresionista y tintes del expresionismo. Algunas arias son en efecto similares a las melodías folclóricas, hay algunas armonías típicas de la música checa, el libreto recuerda a las baladas checas de Karel Jaromír Erben, pero sobre todo, la melodía y las palabras en checo se corresponden perfectamente. Representa la piedra angular del repertorio de los teatros de ópera checos, apareciendo en Operabase como la n.º 56 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, la 1.ª en la República Checa y en la producción de Dvořák.

Sinopsis:

Antonín Dvořák es mundialmente conocido por sus composiciones instrumentales y orquestales. Sin embargo, su catálogo operístico es de una notable importancia, especialmente con Rusalka, su ópera más célebre, que llega aquí en producción de la Ópera Estatal de Baviera y las voces de Kristīne Opolais, Klaus Florian Vogt, Nadia Krasteva, Günther Groissböck, Jamna Bacchle, Ulrich Ress, Tara Erraught, Evgeniya Sotnikova, Angela Brower, Okka van der Damerau y John Chest. Les acompañan el Coro y Coro Infantil de la Ópera Estatal de Baviera, además de la Orquesta Estatal de Baviera y la dirección de Tomáš Hanus.