La extraordinaria mezzosoprano Vivica Genaux y el Vienna Bach Consort, que dirige Rubén Dubrovsky, interpretan música sacra del gran maestro veneciano.

Antonio Vivaldi (1678-1741) fue un compositor y violinista italiano, cuya abundante obra concertística ejerció una influencia determinante en la evolución histórica que llevó al afianzamiento del género concertante, así como de otros géneros puramente instrumentales, como la sonata o la sinfonía. Autor ciertamente prolífico, la producción vivaldiana no se relaciona únicamente con la música instrumental, sino que destacó sobremanera como operista, firmando algunos de los títulos más brillantes en la Europa de la primera mitad del XVIII, además de como un excepcional compositor de música vocal sacra, de la que practicó prácticamente la totalidad de los géneros más importantes del momento, aplicando en ellos su escritura tan particular y definitoria. Célebre al extremo merced a la composición de Las cuatro estaciones, sus conciertos para violín y orquesta, cuya fama ha eclipsado prácticamente el resto de su obra, Vivaldi es con todo merecimiento uno de los más grandes autores del período Barroco y de la historia de la música occidental. El genial compositor veneciano, que era conocido como Il prete rosso –por su color de pelo rojizo y por estar ordenado sacerdote–, vivía un tanto alejado de la vida sacerdotal que le exigía su cargo. A pesar de que ejercía como maestro de música y compositor en el Ospedale della Pietà veneciano –una institución que acogía a jóvenes huérfanas y que en aquel momento presumía de tener uno de los mejores conjuntos instrumentales y vocales de toda Europa, conformado únicamente por féminas–, fue acusado en diversas ocasiones de no cumplir con los mandatos eclesiásticos, como en 1737, cuando se le acusó de no dar nunca da misa, a lo que Vivaldi responde lo siguiente en una carta dirigida a Bentivoglio: No he dicho misa por espacio de 25 años y no tengo intención de volver a hacerlo, no por causa de prohibición u ordenanza alguna, sino por mi propia voluntad, a causa de una enfermedad que he sufrido desde la infancia y que todavía me atormenta. Por esta razón vivo casi siempre en interiores y nunca salgo si no es en góndola o carruaje, ya que no puedo caminar sin sentir dolor y opresión en el pecho. Ningún caballero me ha invitado a ir a su casa, ni siquiera nuestro príncipe, porque todos conocen mi debilidad. Puedo salir a pasear después de la cena, pero nunca voy a pie. Ésta es la causa de que nunca diga misa. Hasta la década de 1920 la creencia de que Vivaldi poseía un catálogo amplio y ambicioso parecía ridícula. Sin embargo, con el paso de los años y el estudio de las fuentes, así como con el descubrimiento de varias de sus partituras autógrafas, su corpus sacro se ha ido poniendo en liza hasta convertirse en un pilar fundamental dentro de su catálogo compositivo. Vivaldi compuso un notable número de obras sacra en latín, para formaciones diversas y en prácticamente la totalidad de géneros del momento. En ella se aprecian todas sus capacidades instrumentales –desarrolladas por la cuerda y partes obligadas de una profundidad y belleza fascinantes– y vocales –las que fue conjugando paralelamente con el desarrollo de la ópera–. En este concierto se interpretan ejemplos de sus distintas tipologías de composiciones sacras, desde las obras para doble coro y orquesta, como el Kyrie RV 587; para coro y orquesta simple, como el Credo RV 591; orquesta de cuerda, dos oboe y trompeta, como el Gloria in excelsis Deo RV 588; pasando por las obras de pequeño formato para solista y acompañamiento instrumental: el salmo Nisi Dominus RV 608 y los motetes Sum in media tempestatum RV 632 e In turbato mare irato RV RV 627.
Sinopsis:
Antonio Vivaldi es uno de los compositores más importantes de la historia. Gran creador en el género del concierto, destacó también en otros géneros, como el de la ópera y el de la música sacra. Vivica Genaux, el Vienna Bach Consort y Vienna Chamber Choir, bajo la dirección de Rubén Dubrovsky, le rinden homenaje a su figura y a su creación sacra, en este concierto ofrecido desde la fantástica catedral de Viena.