Una de las grandes óperas verdianas, servida desde el Festival de Salzburg con un trío protagonista de excepción.
La traviata es una magnífica y célebre ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi (1813-1901) y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la novela de Alexandre Dumas II, La dama de las camelias (1852), aunque no del propio texto, sino de una posterior adaptación teatral. Titulada en principio Violetta –como la protagonista principal del drama–, está basada en la vida de una cortesana parisina, Alphonsine Plessis. Tanto Piave como Verdi pretendían seguir a Dumas dándole a la ópera una ambientación contemporánea, pero las autoridades de La Fenice insistieron en que se ambientara en el pasado, hacia 1700. No fue hasta la década de 1880 que se respetaron los deseos originales del compositor y del libretista y se representaron producciones realistas y respetuosas con la intención original. La obra tuvo un estreno poco exitoso en el teatro La Fenice de Venezia, el 6 de marzo de 1853. El público se burló de la representación varias veces, dirigiendo especialmente sus burlas hacia la soprano Fanny Salvini-Donatelli, que interpretaba a Violetta, pues aunque era cantante bien considerada, fue tomada por demasiado vieja –a los 38– y además con sobrepeso como para encajar en el papel dramático de la joven Violetta, quien muere de tuberculosis. A pesar de todo, el primer acto encontró el aplauso al final; en el segundo, sin embargo, el público se volvió contra la representación, especialmente con el barítono [Felice Varesi] y el tenor [Lodovico Graziani]. Al final de la ópera, el público rió a carcajadas, mostrando un total desprecio por su trágico y doloroso final. Al día siguiente Verdi escribió a su amigo Muzio: La traviata anoche un fracaso. ¿Fallo mío o de los cantantes? El tiempo lo dirá. Tras unas revisiones entre 1853 y mayo de 1854, que afectaron principalmente los actos II y III, la ópera se representó de nuevo en Venezia, esta vez en el Teatro San Benedetto y con un éxito mucho mayor, especialmente de crítica, en gran medida debido al retrato de Violetta hecho por Maria Spezia-Aldighieri. Desde entonces su popularidad ha sido constante y se ha mantenido en el repertorio hasta la actualidad. La traviata aparece como la número uno en la lista elaborada por Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo en las temporadas 2007/2008 y 2011/2012, la primera de Italia y de Verdi.
Con ella Verdi alcanzó un estilo maduro, con mayor hondura en la descripción de los personajes, mayor solidez en las construcciones dramáticas y una orquesta más importante y rica. No obstante, es una obra algo atípica dentro de su producción, por su carácter realista. No refiere grandes hechos históricos, como Nabucco, ni está basada en tragedias, como Macbeth, sino que es un drama psicológico de carácter intimista. Fue la primera ópera en la que los actores usaron trajes contemporáneos de la época, ya que lo normal en aquel momento es que los personajes usaran trajes históricos, correspondientes a siglos pasados o a otras civilizaciones, como ocurrió con Aida, en la que se usaron ropas del antiguo Egipto; Nabucco, del antiguo Israel, o Rigoletto, que evocaba la Italia del norte del siglo XVI.
Sinopsis:
La traviata es, por méritos propios, una de las grandes óperas de la historia. Giuseppe Verdi muestra todo su genio como operista en esta descomunal obra. El gran Festival de Salzburg echa el resto aquí en esta impresionante producción que cuenta con Anna Netrebko, Rolando Villazón, Thomas Hampson como protagonistas, acompañados por Coro de la Sociedad de Conciertos de la Ópera Estatal de Viena, la Filarmónica de Viena y la batuta de Carlo Rizzi. Todo un lujo.