El gran oratorio händeliano en una vibrante versión, servida de la mano de un excelso elenco artístico y con la dirección de Rubén Dubrovsky.
El Mesías [Messiah] es un oratorio en tres partes, compuesto en 1741 en Londres por Georg Friedrich Händel (1685-1759). Ese mismo año Händel atravesaba una época difícil, repleta de problemas de salud que le obligaron a reponerse en un balneario, con su compañía habitual de ópera en la quiebra y agobiado por las deudas, con diversos problemas con la recepción de algunas de sus obras sacras y profanas, así como una serie de intrigas contra su persona que no paran de sucederse, llegando al extremo de que los carteles de sus estrenos son arrancados de las calles. Cuando todo parecía perdido, llegó su salvación: Lord William Cavendish, lugarteniente del rey en Irlanda le invita a ir a Dublín.
Antes de partir ha querido escribir una obra en homenaje a Irlanda, y así se embarca con un nuevo oratorio en su equipaje. Allí es recibido con admiración máxima. La residencia que ponen a su disposición está muy cerca del Neal’s Music Hall, una sala de conciertos de reciente construcción cuya acústica resulta muy de su agrado y donde pronto sonarán sus obras. Con unos cantantes de primera línea y una estupenda orquesta se hace la suscripción para ofrecer seis conciertos con algunas de sus obras: El festín de Alejandro, la Oda a Santa Cecilia o L’Allegro, il Pensieroso ed il Moderato entre otras. La entusiasta acogida posibilita la celebración de otros seis, comenzando además los preparativos para estrenar ese oratorio nuevo que llevó consigo. Finalmente, el 12 de abril de 1742 un auditorio de setecientas personas escuchó por primera vez su Messiah en Dublín, en un concierto benéfico. El éxito fue arrollador. A su regreso a Londres algunos consideraron blasfemo que una obra titulada El Mesías se interpretara en un teatro, por lo que se le cambió el título por el de Sacred drama. Pero el estreno londinense inclinó la balanza a su favor, puesto que el rey Jorge II se puso en pie al escuchar el célebre Hallelujah. Desde ese momento y hasta la pérdida de la visión, en 1753, Händel lo dirigiría todos los años a beneficio del Hospital Foundling. El Mesías toma un texto de Charles Jennens, adaptado de la Biblia y se divide en tres partes claramente diferenciadas. En la anotación introductoria a la primera edición de la obra, publicada tras el fallecimiento de Händel, se señala lo que se puede ver como el propósito del oratorio, recrear que en Dios está todo el tesoro del conocimiento y la sabiduría. Händel poseía una rapidez casi sobrehumana, solo igualada por Mozart, Rossini o Donizetti, como demuestra que su Messiah fue escrito en solo veinticuatro días, entre el 22 de agosto y el 14 de septiembre de 1741, pero en ningún momento hay en su música indicios de prisa o falta de acabado. Lo que sí puede justificar en cierta medida esta rapidez es la propensión del autor por el autoplagio, tomando pasajes de obras anteriores propias o incluso de composiciones ajenas. Gran parte de esta música está tomada de los Duettos italianos, concretamente del X [entre 1710 y 1713], XV y XVI [entre 1740 y 1741], aunque también la hay procedente de himnos y oberturas, como es el caso del célebre Hallelujah. La obra no responde al esquema del oratorio händeliano más típico, con personajes concretos a la manera de una ópera sin escenificación, según la tradición del oratorio romano que el propio Händel frecuentó y con coros que representan personajes colectivos o el pueblo de Israel. El Mesías es más bien una colección de tres cantatas con textos poéticos y narrativos, pero no dramáticos, lo cual es atípico en Händel. Actualmente se interpretan tres versiones: la de Dublin de 1742, la de 1752 –única auténtica que se ha conservado– y la de 1754 –para el Hospital Foundling, con cinco solistas–.
Sinopsis:
El Mesías ha pasado a formar parte de la historia de la música como una de las obras más célebres y predilectas para el gran público. Este oratorio inglés, firmado por Georg Friedrich Händel, llega aquí en la versión del cuarteto protagonista formado por Hanna Herfurtner, Gaia Petrone, Michael Schade y Christian Immler, a los que acompaña el Salzburger Bachchor. La parte instrumental corre a cargo del Bach Consort Wien, dirigidos por Rubén Dubrovsky.