Uno de los títulos operísticos más interesantes en la producción del autor checo, que llega en esta legendaria producción de Glyndebourne.

El caso Makropulos [Věc Makropulos] es una ópera en tres actos con música y libreto en checo de Leoš Janáček, basada en la pieza teatral homónima de Karel Čapek. Se estrenó en Brno el 18 de diciembre de 1926. Es la penúltima ópera de Janáček. No hay mayor arte que la música del lenguaje humano, pues no existe ningún instrumento que pueda permitir a un artista expresar sus sentimientos con una verdadera semejanza a la música del lenguaje hablado. Así describía el propio autor su cercanía a la música y especialmente a la ópera, en tanto representación artística del lenguaje hablado.

La obra teatral de Karel Čapek, adaptada por Janácek, gira en torno de la cantante de ópera Emilia Marty –originalmente Elina Makropulos, nacida en Creta en 1585–, manipuladora, provocadora, astuta y vulnerable a la vez, hija del alquimista Hieronymus Makropulos, médico del emperador Rodolfo II, quien le había ordenado fabricar un elixir que le prolongara la vida. Cuando ya estaba preparado, el emperador tuvo miedo y ordenó a Makropulos que probase la droga en su hija Elina. La chica sobrevivió a sus efectos iniciales, que la dejaron inconsciente durante una semana, y cuando aparece en 1922, con el nombre de Emilia Marty, ya tiene unos respetables 337 años, lo que es una prueba viviente de que el elixir preparado por su padre funcionó, ya que la ha hecho prácticamente inmortal.

 La intensa obertura inicial introduce al oyente en su complejo mundo sonoro. Esta es únicamente el preámbulo a su discurso musical continuo, que se presenta como el verdadero protagonista junto a la línea vocal de Emilia Marty. El resto de los roles presentan también importantes intervenciones a lo largo de la ópera, las cuales se insertan con absoluta precisión en su intrincado y evocador entramado musical, que se eleva siempre en función de la acción dramática. La música discurre entre momentos de intenso lirismo –de corte bastante pucciniano–, en contraste con otros en los que aparecen fuertes disonancias que pueden asociarse a la música ofrecida en esa misma época por compositores como Igor Stravinski y Béla Bartók. También es posible encontrar sutiles pero evidentes referencias sinfónicas del gran Dimitri Shostakovich, el cual muy probablemente se vio influido por Janáček, pues en el año del estreno de la obra, un jovencísimo Shostakovich de 19 años ofrecía como trabajo de graduación su Sinfonía n.º 1. Y por supuesto, también pueden escucharse ecos lejanos de las fanfarrias mahlerianas. En cuanto a la vocalidad, esta ópera transita en gran parte por el canto de diálogo, casi un recitado, con momentos de derivación a un cierto tipo de arioso y con puntuales subidas verticales hacia el agudo. Un canto fuertemente asociado a la prosodia del idioma checo, pero a la vez cercano a ese estilo pucciniano influenciado por la música impresionista y que se manifiesta claramente en La fanciulla del West, Il Tabarro de Il Trittico y en su genial Turandot –estrenada además en 1926, el mismo año que Makropulos–. En suma, la música compuesta por Janáček para esta ópera resulta fascinante y demuestra la gran categoría como músico y orquestador del compositor checo. El caso Makropulos se representa poco, apareciendo la n.º 146 de las óperas entre 2005-2010, siendo la 7.ª en la República Checa y la 4.ª de Janáček.

Sinopsis:

No se pierda esta magnífica ópera de uno de los autores más importantes del siglo XX, el compositor checo Leoš Janáček. El caso Makropulos llega en esta mítica producción del Festival de Glyndebourne, que cuenta con las voces de Anja Silja, Kim Begley, Victor Braun, Andrew Shore, Anthony Roden, Manuela Kriscak, Christopher Ventris, Robert Tear, Susan Gorton, Henry Waddington, Menai Davies, Jonathan Hinden. El soporte instrumental lo aporta la Filarmónica de Londres, todos bajo la batuta de Andrew Davis.