Una producción absolutamente legendaria desde el Royal Opera House, con más de tres décadas de vida pero de pura actualidad.
Falstaff es una comedia lírica en tres actos con música de Giuseppe Verdi (1813-1901) y libreto en italiano de Arrigo Boito. Está basada en Las alegres comadres de Windsor y Enrique IV, ambas de William Shakespeare. Su estreno tuvo lugar el 9 de febrero de 1893 en el Teatro de la Scala de Milán. Se trata de la última ópera de Verdi y su segunda comedia —tras Un Giorno di Regno—, así como la tercera con material basado en una obra de Shakespeare —después de Macbeth y Otello—.
Aunque Verdi era consciente de que su provecta edad podría resultar un impedimento para componer, por otro lado anhelaba volver a escribir una comedia y había quedado satisfecho con el boceto de Boito. Él y su equipo de colaboradores estuvieron trabajando durante tres años. Pese a que en Italia recibieron con entusiasmo la noticia del involucramiento de Verdi en otra ópera, Falstaff no resultó ser tan popular como algunas de las obras anteriores del compositor. La obra quedó en el olvido después de algunas representaciones en Italia y otros países europeos, hasta que Arturo Toscanini la volvió a interpretar tanto en La Scala como en el Metropolitan Opera de Nueva York, a finales de los años 1890. En las estadísticas de Operabase aparece la n.º 24 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 14.ª en italiano y la 6.ª de Verdi.
Boito tomó detalles de las tres obras de Shakespeare. Su habilidad en este libreto simplifica la acción y da relieve humano a sir John, ese seductor venido a menos, pero simpático. Que a aquellas alturas de la vida un compositor que suele describir hechos sangrientos y crueles, y pasiones desbordantes y voraces con el más patético dramatismo, componga refinadas comedias de primer orden, solo puede considerarse un milagro. Y sin embargo, Verdi utiliza en esta ópera el mismo estilo que en Otello: un formato grandioso, integral; construcciones ariose en las que, como la comedia se desarrolla con rapidez y turbulencia, apenas si hay lugar para un aria; la orquesta, al igual que el canto, queda en segundo plano. Verdi encontró para esta obra una especie de parlato y lo llevó hasta un punto de perfección. La figura de Falstaff ha sido modelada con cariño; el compositor la ha dotado de tanta comicidad natural que, a pesar de la ridiculez que le es inherente, se gana la simpatía del espectador. Por lo demás, esta obra consiste en la actuación fluida, en el canto conjunto de todos. En la sabiduría más elevada y profunda de su vejez, Verdi llega a un estilo claro, casi mozartiano, en el que cada frase, melodía y sonido destella, brilla e ilumina. Para el conocedor esta partitura es una joya que seduce tanto por la forma como por el contenido. En el estreno estaban presentes Pietro Mascagni, cuya Cavalleria rusticana había comenzado a conquistar el mundo, y Giacomo Puccini, que acababa de lograr un éxito decisivo con Manon Lescaut. La nueva generación se inclinaba ante el viejo e indiscutido maestro y admiraba su joven espíritu, que al final de su carrera había emprendido algo nuevo y era muy capaz de llevarlo a cabo.
Sinopsis:
Otro de los grandes títulos de ópera en los que Giuseppe Verdi se sirve de un texto shakesperiano. Este Falstaff está protagonizado por un elenco de leyenda: Renato Bruson, William Wildermann, Francis Egerton, George Macpherson, John Dobson, Brenda Boozer, Alice Ford, Katia Ricciarelli, Barbara Hendricks, Lucia Valentini-Terrani, Leo Nucci, Dalmacio Gonzalez. Completa el elenco artístico el Coro y la Orquesta del Royal Opera House, todos ellos bajo la dirección de una de las grandes batutas del siglo XX, la de Carlo Maria Giulini.