Una de las grandes obras sacras del siglo XX, conmemorando los 50 años de reconsagración de la catedral que vio su estreno, Coventry.
Benjamin Britten (1913-1973) fue un compositor y pianista británico. Músico precoz, desarrolló un inmenso talento musical desde su más tierna infancia, cuando ya comenzó a sentirse atraído por la composición. Su Simple Symphony, escrita a partir de temas melódicos compuestos en aquella época, da rápida cuenta de la originalidad y valor de esos primeros intentos. Estudió con Frank Bridge, quien le descubrió el universo sonoro de la Segunda Escuela de Viena, uno de cuyos integrantes, Alban Berg, sería uno de sus referentes durante toda su vida. Su música empezó a adquirir un lenguaje propio, basada en la síntesis personal de elementos de distinta procedencia: desde la artificiosa vocalidad de Monteverdi hasta la obsesión formal y expresiva del mencionado Berg, pasando por otros autores como Puccini, Musorgski, Mahler y Purcell. El mundo de la ópera sin duda supuso un antes y un después en su carrera, empezando por Peter Grimes, la cual marcaría el verdadero inicio de la carrera del músico británico como compositor, y a partir de la cual vendrían otros grandes títulos como La violación de Lucrecia, Billy Budd, Otra vuelta de tuerca, Sueño de una noche de verano y Muerte en Venecia, que lo convirtieron en uno de los operistas más aclamados del siglo XX.
Britten fue un activo pacifista, como demuestran su ingreso en 1937 en la Peace Pledge Union, una organización pacifista no gubernamental británica, o algunas de sus declaraciones: Toda mi vida ha estado dedicada a actos de creación (mi profesión es la de compositor) y no puedo participar en actos de destrucción. El Requiem de Guerra [War Requiem] nació varios años después de la conclusión de la II Guerra Mundial, y lo hizo como un encargo de la ciudad de Coventry, que había sido objetivo de masivos bombardeos durante la misma, siendo su catedral su catedral destruida casi por completo la noche del 14 de noviembre de 1940. En la posguerra se decide construir una nueva y mantener las ruinas de la antigua como símbolo de reconciliación y en memoria de aquellos afectados por la terrible guerra. Es entonces cuando se encarga, para el acto de su reconsagración, esta obra a Britten. Así, el compositor ve en este encargo la posibilidad de materializar un deseo anhelado por muchos años: la composición de una gran obra sinfónico-coral que se integre en la amplia tradición británica, escogiendo finalmente una misa de Requiem. La consagración de la nueva catedral tiene lugar el 25 de mayo de 1962.
Para la obra emplea el texto latino de la Missa pro defunctis, al que añade nueve poemas de Wilfred Owen. La partitura del War Requiem está escrita para soprano y dos coros, uno mixto y otro de voces blancas que, acompañados por la orquesta sinfónica y el órgano positivo, interpretan los textos latinos; y tenor y barítono solistas que interpretan los poemas de Owen acompañados por una orquesta de cámara. El coro de voces blancas, que representa la inocencia y lo inamovible, se separa del resto de los intérpretes a nivel físico, pero también incluso lingüístico, ya que Britten emplea para ellos una escala pseudoarcaica con la que convertir en lejanos e inaccesibles los mensajes de plegaria y salvación transmitidos. La orquesta sinfónica requiere de una plantilla amplia, que incluye maderas y metales a tres, cuatro percusionistas y un órgano de concierto. La orquesta de cámara comprende doce instrumentos, la misma plantilla, exceptuando piano y celesta, que Britten emplea en sus óperas de cámara, The Rape of Lucretia, Albert Herring y The Turn of the Screw: quinteto de viento madera, quinteto de cuerda, arpa y percusión.
Sinopsis:
Andris Nelson se pone al frente de un magnífico elenco vocal, conformado por los solistas Erin Wall, Mark Padmore y Hanno Müller-Brachman, y el Coro y Coro joven de la Ciudad de Birmingham, además de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham, para interpretar una de las grandes obras sinfónico–corales del siglo XX: el Requiem de Guerra del inglés Benjamin Britten.