La orquesta que creó al genio, a la que vuelve para ser su director: una historia de superación artística para deleitarse.

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, obra social y cultural del Estado venezolano, también conocida como El Sistema, fue concebido y fundado en 1975 por el maestro y músico venezolano José Antonio Abreu para sistematizar la instrucción y la práctica colectiva e individual de la música a través de orquestas sinfónicas y coros, como instrumentos de organización social y de desarrollo humanístico. Un movimiento fundamental en el desarrollo musical y pedagógico del país, que reconoce al movimiento orquestal como una oportunidad para el desarrollo personal en lo intelectual, en lo espiritual, en lo social y en lo profesional, rescatando al niño y al joven de una juventud vacía, desorientada y desviada. A José Antonio Abreu hay que definirlo con una sola palabra: visionario. Este músico venezolano, sembrador de ilusiones y constructor de sueños, ha llevado a cabo una tarea que supera el horizonte musical y cultural. Convertido y asumido como el lema del Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, Tocar y luchar, refleja la determinación y el empeño que siempre han caracterizado a sus integrantes y que han hecho de El Sistema el proyecto orquestal y social más importante de la historia musical venezolana.

 Gustavo Dudamel se ha erigido como una de las más rutilantes y destacadas figuras en la dirección orquestal a nivel mundial. Educado en la música desde la infancia –hijo de un trombonista y una cantante–, Dudamel obtuvo una cuidada educación musical dentro de El Sistema y con doce años dirigió por primera vez la orquesta de Barquisimeto por casualidad, lo que sin duda cambiaría su vida. Rápidamente se convirtió en el asistente del director de la orquesta y a los quince años se alzó en el podio de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar. A partir de ahí, su carrera iría de éxito en éxito y de orquesta en orquesta, pasando a estar al frente de varias de las orquestas sinfónicas más importantes del mundo. El hijo pródigo vuelve a la que fue su orquesta, convertido ahora en el máximo referente de la misma.

 La velada se compone de dos excepcionales obras. El Concierto para violín, violonchelo y piano en Do mayor, Op. 56, de Ludwig van Beethoven (1770-1829), conocido comúnmente como Triple concierto, que fue compuesto entre 1804 y 1805. Se interpretó varias veces en público desde entonces, aunque su estreno oficial tuvo lugar en 1808, durante los conciertos de verano del palacio de Augarten, Viena. Es probable que en ese estreno los solistas fueran Ignaz Schuppanzigh [violín], Anton Kraft [chelo] y el propio compositor. Por otro lado, una gran obra puramente orquestal, Cuadros de una exposición, célebre composición de Modest Mussorgsky (1838-1891), que fue en origen una suite de piezas para piano, aunque su fama posterior se debe especialmente a la orquestación que el compositor Maurice Ravel (1875-1937) realizó en 1922. El autor ruso se inspiró por la exposición póstuma de diez pinturas y escritos de su gran amigo, Víktor Hartmann, un notable artista a quien Vladimir Stasov –escritor, crítico musical y asesor del Círculo de Balakirev– quiso dedicar dicha exposición. Como un homenaje, el compositor quiso dibujar en música algunos de los cuadros expuestos, dedicó la partitura a Stasov.

Sinopsis:

Le invitamos a descubrir la sensación del Festival de Salzburg en 2008: la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela se une al gran talento de Gustavo Dudamel y a tres solistas de excepción, Martha Argerich, Ranaud Capuçon y Guatier Capuçon, para ofrecer dos magníficas obras de repertorio: el Concierto triple, para piano, violín y violonchelo, de Ludwig van Beethoven, y Cuadros de una exposición, la magistral pieza orquestal de Modest Mussorgsky, en un evento único.