Uno de los clásicos por excelencia del ballet, en la magnífica puesta en escena del Ballet Nacional de Holanda.

Giselle es un ballet en dos actos con música de Adolphe Adam (1803-1856) y coreografía original de Jules Perrot y Jean Coralli, sobre libreto de Théophile Gautier y Jules-Henri Vernoy, basado en la obra De l'Allemagne [1835], de Heinrich Heine. La variación de Giselle del primer acto no es original de Adam, fue incorporada posteriormente y se cree que su autor fue Ludwig Minkus. Obra maestra absoluta de la danza clásica del Romanticismo, en Giselle se concentran todas sus instancias técnicas, estilísticas y dramáticas, así como sus temas fundamentales: el presentimiento, el amor, la tragedia, la locura, la muerte… Mezcla un entorno ingenuo, aldeano y sentimental, por un lado, con otro sobrenatural. Fue estrenado en 1841 en la Ópera de Paris, constituyéndose desde entonces en pieza pura y fundamental de la danza clásica, tanto por el tratamiento de los ideales románticos como por el empleo de la más refinada técnica teatral del siglo XIX.

 Uno de los roles cumbres del ballet romántico, ha conocido interpretaciones que dieron per se celebridad a grandes bailarinas del siglo XX. Entre ellas deben mencionarse Olga Spesivtseva, Anna Pavlova, Olga Preobrazhenskaya, Tamara Karsavina, Marina Semionova, Galina Ulanova, Alicia Markova, Yvette Chauvire, Margot Fonteyn, Carla Fracci, Natalia Makarova, Olga Ferri, Natalia Bessmertnova, Ghislaine Thesmar, Alicia Alonso, Galina Mezentseva, Ulyana Lopatkina, Svetlana Zakharova, Alessandra Ferri, entre otras. Famosos Albrechts incluyen a Lucien Petipa, Vaslav Nijinsky, Mijail Baryshnikov, Rudolf Nureyev, Erik Bruhn, Mijail Lavrovski, Vladimir Vasiliev, Anton Dolin, Vladimir Malajov, Vladimir Muravlev, Michael Denard, Julio Bocca, Roberto Bolle y otros.

 Aunque Adam dedicó prácticamente todos sus esfuerzos creativos al género operístico, su obra más recordada es este ballet Giselle, paradigma del género en la Francia del siglo XIX. Hijo de Jean Louis Adam, fue quien le dio sus primeras lecciones musicales, ampliadas después en el Conservatorio de Paris con François-Adrien Boïeldieu. La influencia de este músico sería decisiva en su formación, sobre todo en lo que respecta a la composición para el teatro, terreno en el que obtendría sus mayores triunfos. En 1827 empezó a componer vaudevilles para varios teatros y en 1829 estrenó, en la Opéra Comique, la opereta en un acto Pierre et Catherine. Sin duda su más exitosa ópera fue Le postillon de Longjumeau [1836], todavía vigente en el repertorio francés por la frescura de su inspiración melódica y su característico tono ligero, que más tarde retomaría y desarrollaría Jacques Offenbach en sus operetas. La ópera cómica en tres actos Si j’etais roi [1852] es otro de sus títulos más apreciados. Entre las restantes obras suyas son dignas de mención Le châlet [1834], La reine d'un jour [1839], Cagliostro [1844] y Le toréador [1849]. Entre sus numerosos ballets destacan Faust [1832] y Giselle. Adolphe Adam también alcanzó un gran renombre como pianista, organista y crítico musical. Publicó sus memorias en dos volúmenes: Souvenirs d'un musicien [1857] y Derniers souvenirs d'un musicien [1859].

Sinopsis:

Giselle es la inmortal obra de Adolphe Adam y uno de los títulos más queridos y celebrados en el ballet clásico. Disfrute de la interpretación de un magnífico cuerpo de baile del Ballet Nacional de Holanda, con Anna Tsygankova y Jozef Varga como protagonistas, y la coreografía de Marius Petipa. Les acompaña la Holland Symfonia, bajo la dirección de Boris Gruzin.