Una de las grandes obras vocales del barroco francés en la interpretación de la gran soprano belga y uno de los mejores conjuntos historicistas de la última década.
A pesar de que es más conocido por sus grandes motetes, los cuales, tras trasladar Louis XIV toda su corte, gozaron de gran popularidad en el llamado Concert Spirituel, MichelRichard de Lalande (1657-1726) no despreció las formas más pequeñas. Esto se puede observar claramente en sus tres Leçons de Ténèbres [Lecciones de tinieblas] y en su Miserere para voz y continuo. Al igual que muchos de sus contemporáneos, entre ellos Michel Lambert, Marc-Antoine Charpentier y François Couperin, Lalande escribió sobre uno de los géneros emblemáticos de la música sacra en el Grand Siècle: la Leçon de Ténèbres. Se concebían para fuerzas reducidas –generalmente una o dos voces y continuo–, con las que respetar las pautas de sobriedad y moderación establecidas por la Iglesia durante la Semana Santa. Combinaban muy bien el arte especial del beau chant francés, a la vez declamado y muy ornamentado, con la herencia gregoriana del tonus lamentationum, un tono de recitado muy que se usaba para cantar las lamentaciones de Jeremías en canto llano, en los maitines de los tres días anteriores a la Pascua –el triduo sacro–. Entre 1660 y 1735 numerosos compositores presentaron Leçons de Ténèbres para voz a solo, interpretadas por los mejores cantantes y acompañados por un grupo continuo de una suntuosidad y variedad que proporcionó un medio de esquivar la prohibición papal total del uso de instrumentos durante la Cuaresma. Esto atrajo a un público importante, haciendo de los oficios de tinieblas un verdadero evento social.
De Lalande se formó en la escuela de coro de Saint-Germain-l'Auxerrois, y en 1683 fue seleccionado para ocupar uno de los cuatro puestos de sous-maître de la Chapelle royale, antes de adquirir los otros tres cargos trimestrales debido a las sucesivas dimisiones de sus colegas, asumiendo también las funciones de compositeur [compositor, 1685], surintendant [superintendente, 1689] y maître [maestro, 1695] en la Musique de la Chambre du Roi [música de la cámara real]. En el momento de su muerte, su fama estaba en su apogeo y el público acudía al Concert Spirituel, donde fue el compositor más frecuentemente representado en sus conciertos entre 1725 y 1730, especialmente para escuchar sus motetes. Fue este mismo período, entre 1729 y 1734, cuando se realizó la publicación de la edición integral de su obra, de la que forma parte la colección de 1730, concebida en paralelo con otros veinte volúmenes, dedicados a sus grandes motetes.
La impresión de 1730 no presenta un ciclo completo de Leçons, sino solo la tercera para cada uno de los tres días sagrados. A pesar de que son claramente representativas de la madurez del compositor, estas obras son difíciles de fechar. El Mercure galant de abril de 1680 menciona la participación del joven músico de veintitrés años en los servicios de tinieblas de la Sainte-Chapelle de París; nada dice, sin embargo, acerca de la música que él proporcionó en esa ocasión, y cualquier conexión con las Leçons de 1730 es improbable. En un catálogo de 1729, Philidor informa que ha copiado entre otros varios mottets de M. de La Lande, un ciclo completo de nueve Leçons de Ténèbres para voz solista y continuo, un Miserere para voz, violín y continuo, y otros dos motetes para las mismas fuerzas, todos ellos escritos para las Damas de la Asunción y cantados por señoritas de La Lande a la admiración de todo París. Las Damas de la Asunción son las monjas agustinas de un convento fundado en 1622 y situado cerca de las Tullerías, en la calle Saint-Honoré. Las señoritas de Lalande mencionadas son las dos hijas del compositor de su primera esposa, Anne Rebel. Nacidas en 1686 y 1687, Marie-Anne y Jeanne fueron, como su madre, cantantes reconocidos y bien consideradas por el rey.
Sinopsis:
Michel–Richard de Lalande es uno de los compositores más apasionantes de la historia de la música francesa y una figura trascendental en el desarrollo musical en la Francia de Louis XIV. Se interpretan aquí algunas de sus mejores obras, como son su serie de Lecciones de tinieblas y el Miserere. Sophie Karthäuser es la encargada de poner la voz solista, acompañada por el exquisito Ensemble Correspondances que dirige Sébastien Daucé.