El hermoso Palacio de Schönbrunn es testigo de esta unión única, la de tres voces de leyenda: Anna Netrebko, Rolando Villazón y Plácido Domingo.

Poco puede decirse de la vida de Plácido Domingo que se sepa ya. Hijo de dos cantantes de zarzuela de la España de mediados del siglo XX, con ocho años se trasladó a vivir a México y fue allí donde se formó en la Escuela Nacional de Artes y en el Conservatorio Nacional de Música, en las disciplinas de canto, piano y composición. Su debut operístico se produjo con tan solo 18 años, primero como barítono y posteriormente como tenor. Domingo ha interpretado prácticamente la totalidad de los grandes papeles operísticos para tenor lírico, aunque su voz flexible y noble le ha permitido interpretar papeles de tenor dramático. Miembro del legendario tridente Los Tres Tenores, supusieron toda una explosión de la ópera para todos los públicos. En la actualidad se ha subido a un escenario en más de 4.000 ocasiones, en las que ha interpretado la noble cifra de 150 roles de ópera, zarzuela y otros géneros. Su discografía supera la cifra de cien registros entre los que se encuentran algunas de las versiones de óperas de absoluta referencia para el público y la crítica.

 La soprano rusa Anna Netrebko, de inimitable mezcla de glamour y sencillez, aspecto atractivo y una línea de canto seductora, presenta una potencia musical extraordinaria. Número uno en ventas de discos y entradas en teatros de ópera de los roles que protagoniza, es probablemente la gran diva actual del mundo lírico, al que llegó no sin enormes esfuerzos. En San Petersburgo trabajaba limpiando las instalaciones del Teatro Mariinsky con el fin de poder asistir a ensayos y representaciones a la vez que se formaba como cantante. Gracias al director ruso Valery Gergiev, superintendente del teatro, Netrebko dio el salto a los escenarios, logrando desde entonces un éxito tras otro. Por su parte, el tenor mexicano Rolando Villazón es un artista de gran expresividad sobre el escenario, que se dio a conocer en el Certamen Internacional Operalia, organizado por Plácido Domingo, figura con la que siempre se le ha comparado. Formado desde joven en el mundo musical, fue en 1990 cuando inicia su formación operística de la mano de Arturo Nieto. Desde entonces se ha ido formando y desarrollando una carrera musical en aumento. Su presencia en los teatros de ópera y auditorios más importantes del mundo ha sido permanente. Es uno de los tenores más solicitados, como atestiguan el número de roles protagonizados, además de su intensa actividad discográfica. Como resultado de su apretada agenda, ha tenido que llevar a cabo algunos descansos, especialmente desde 2007.

 En este recital ofrecen un programa plagado de grandes nombres junto a otros menos conocidos, en un repertorio lírico que se mueve entre la ópera, la opereta y la zarzuela, además de algunos pasajes orquestales: Giuseppe Verdi [Luisa Miller, La Traviata], Jules Massenet [Le Cid], Amilcare Ponchielli [Il figliuol prodigo, La Gioconda], Emmerich Kálmán [Die Csardasfürstin], Francesco Paolo Tosti [Ideale], Richard Wagner [Die Walküre] Luigi Arditi [Il bacio], Franz von Suppé [Leichte Kavallerie], Franz Lehár [Paganini, Das Land des Lächelns, Die lustige Witwe, Giuditta], Niklolai Rimsky-Korsakov [The Rose and the nightingale], Johann Strauß [Unter Donner und Blitz], John Denver [Perhaps love], Leo Delibes [Les filles de Cadix], Manuel Penella [El gato montés], Rudolf Sieczynski [Wien Wien nur du allein], Federico Moreno Torroba [Maravilla], R.Soutullo/J.Vert [La del soto del Parral], Richard Strauss [Caecilie].

Sinopsis:

En pocas ocasiones se suben al mismo escenario tres de las mejores voces de las últimas décadas, pero especialmente un cantante que ya ha pasado a la historia como una de las mejores voces de su tiempo, Plácido Domingo, con dos de los cantantes más celebrados y valorados de la última década, Anna Netrebko y Rolando Villazón. La Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena y Bertrand de Billy ponen el broche de oro a este recital de excepción desde un lugar mágico.