Una de las grandes obras sacras del siglo XIX en la magnífica versión de este cuarteto vocal de lujo y la célebre orquesta romana, desde el Festival de Salzburg.

Stabat Mater es una obra sacra compuesta por el italiano Gioachino Rossini (17921868) y que fue estrenada la iglesia del Convento de San Felipe del Real de Madrid el Viernes Santo de 1833. Sigue el texto de la secuencia latina sobre los versos del siglo XIII atribuidos al papa Inocencio III o al fraile franciscano Jacopone da Todi. La obra requiere de un cuarteto vocal solista, al que se añade un nutrido coro y una orquesta de notables dimensiones. La obra se estructura en diez movimientos que alternan arias para solistas y coros.    La obra corresponde a la época de madurez de Rossini, quien principalmente se dedicó a componer óperas, por lo que sin duda ha pasado a la historia. Pero a pesar de ser uno de
Concierto los más grandes operistas de la misma, también dedicó algo de tiempo a la creación de obras de otra índole, como esta de corte sacro. Rossini vivió cómodamente y con gran solvencia económica, de tal manera que pudo permitirse el lujo de dejar de componer óperas para escapar del estrés que ello le producía. Este Stabat Mater está estrechamente vinculado a España ya que le fue encargado en una visita a Madrid en febrero de 1831. Rossini dirigió una representación muy celebrada del Barbero de Sevilla en presencia del propio Fernando VII. A dicha función acudió el archidiácono Manuel Fernández Varela quien, entusiasmado con la misma, deseaba poseer un manuscrito de Rossini y un Stabat Mater que rivalizase con el famosísimo de Giovanni Battista Pergolesi, de un siglo antes. A Rossini, compositor en gran medida de óperas bufas, le pareció un encargo demasiado serio, por lo que fue reticente en un primer momento, aunque finalmente accedió a componerla dado que el prelado era gran amigo de su protector, Alejandro Aguado. La única condición que impuso el compositor fue que la obra no podía ser vendida ni publicada y recibió a cambio de su composición una tabaquera de oro encastrada de diamantes que le donó el propio Varela.

 Aunque se esperaba la obra para la pascua de 1832, el autor italiano no encontraba suficiente inspiración para las secciones 2, 3 y 4 –las que quizá tienen un texto algo más flojo desde el punto de vista dramático–, por lo que pidió a su amigo el compositor y director musical del Théâtre Italien de París, Giovanni Tadolini, que completase la obra. A pesar de la decepción que ello supuso para el archidiácono Varela, la obra fue finalmente estrenada en la iglesia del Convento de San Felipe del Real de Madrid el Viernes Santo de 1833. A la muerte de Varela en 1837, y contrariamente a lo convenido inicialmente, el manuscrito fue vendido a un privado y posteriormente a un editor musical de París, lo que arrancó la furia de Rossini ante la embarazosa situación que podría haberle causado que se conociese que parte de la obra no la había compuesto él mismo. El compositor consiguió recuperar el manuscrito y compuso las partes que había dejado en manos de Tadolini, dotando a la obra de un gran sentido de unidad, añadiendo además la sección décima como gran final. La obra completa por su mano fue estrenada en París el 7 de enero de 1842 en la Sala Ventadour, con gran éxito. La siguiente interpretación se realizó en Bolonia dirigida por el gran compositor Gaetano Donizetti. Sin embargo, desde el estreno Rossini fue acusado por algunos críticos por exceso de teatralidad en la composición que, según estos «no está acorde con la transmisión del sentido místico de la religiosidad que emana de la secuencia de Jacopone da Todi».

Sinopsis:

Le invitamos a disfrutar de un Gioachino Rossini menos conocido: el compositor de música sacra. Su Stabat Mater es una de las grandes obras sacras en la Italia del momento. Llega aquí en las grandes voces de Anna Netrebko, Mariana Pizzolato, Matthew Polenzani e Ildebrando d’Arcangelo. Se les suma el Coro y la Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia, bajo la dirección de Antonio Pappano.