La excepcional mezzosoprano romana interpreta un hermoso y reivindicativo programa dedicado a honrar a los castrati y sus increíbles voces.

Cecilia Bartoli es una mezzosoprano romana que ha forjado su carrera sobre los pilares de las óperas de Wolfgang Amadeus Mozart y Gioachino Rossini, además del repertorio barroco, de la que es una incansable defensora e investigadora. Como mezzosoprano ligera de coloratura cuenta con un timbre aterciopelado y una técnica acreditadamente impecable, siendo la mayor figura lírica aparecida en Italia desde Giulietta Simionato. Destaca especialmente por su labor de recuperación del repertorio de compositores ignotos o injustamente olvidados, de los castrati italianos o de cantantes antológicas como María Malibrán. Bartoli comenzó su educación desde niña de la mano de sus padres. En 1985, cuando contaba con 19 años, hizo una aparición en un programa de talentos de la televisión italiana. Riccardo Muti, por aquel entonces director del Teatro de La Scala, escuchó su actuación y la invitó a una audición. Años más tarde Herbert von Karajan la invitó a cantar en el Festival de Salzburg de 1990 –aunque su muerte impidió realizar dicho debut–. En esa época Bartoli captó la atención de Daniel Barenboim cuando la escuchó actuando en un homenaje a María Callas en la televisión francesa. Trabajando con dos de los grandes directores del siglo XX, como el propio Barenboim y Nikolaus Harnoncourt, Bartoli se concentró en papeles mozartianos, desarrollando una exitosa carrera internacional. Además de Mozart y Rossini ha prestado atención a la música barroca y del período clásico temprano de compositores como Christoph Willibald Gluck, Antonio Vivaldi, Franz Joseph Haydn o Antonio Salieri. Dentro de su faceta musicológica recuperó el legado de la legendaria cantante del siglo XIX María Malibrán, y con su disco Sacrificium ha devuelto a la actualidad el olvidado y muy difícil repertorio de los castrati, encabezando las listas de ventas con las estrellas de la música pop –lo que no ocurría desde los tiempos de Luciano Pavarotti–. Ha sido condecorada con la Ordine al merito della Repubblica Italiana, Orden de las Artes y Letras y el Premio Musical Léonie Sonning en su edición de 2010, entre muchas otras distinciones. En 2016 se la distingue en Estocolmo con el premio Polar, considerado el Premio Nobel de la música. Sacrificium. El arte de los castrati es un excepcional concierto rodado en el impresionante y absolutamente adecuado Palacio Real de Caserta, una hermosa localidad cercana a Napoli. Con este programa y el registro discográfico que le precedió, Bartoli quiere rendir un homenaje a las miles de voces que fueron sacrificadas en el nombre de la música: los castrati. Desde el Renacimiento, Europa, que tenía en sus centros religiosos las prohibición de que las mujeres pudiesen cantar, encontró en esta figura de los capones –como se les llamaba en la España del Barroco– una magnífica solución. La cuestión era simple, pero realmente sanguinaria: castrar a los niños en su mejor estado vocal, justo antes de que cambiasen la voz adulta, con lo que se mantenía así toda su calidad y se proveía a la iglesia y los teatros de cantantes adultos con una voz angelical. Cada año eran castrados en Europa miles de niños, con todos los problemas que ello conllevaba. Algunos de estos castrati se convirtieron en auténticas estrellas del canto, por los que teatros y capillas se peleaban para contar con sus servicios.
El presente programa muestra ejemplos de algunos de los mejores operistas del siglo XVIII y de los papeles que para castrati del momento compusieron en sus óperas. Así aparecen obras de Nicola Porpora (1686-1768), Geminiano Giacomelli (c.1692-1740), Francesco Araia (1709-1770), Riccardo Broschi (c.1698-1756) –hermano del célebre Farinelli– y el gran Georg Friedrich Händel (1685-1759).
Sinopsis:
La historia de la música está repleta de atrocidades. Sin duda, la de los castrati fue una de las más inmensas y permitidas durante siglos. Cecilia Bartoli, una de las grandes voces del panorama mundial en los últimos veinticinco años, le invita a deleitarse con compositores que dedicaron con pasión a componer grandes papeles operísticos para algunos de los mejores castrati de la historia. La música de Nicola Porpora, Geminiano Giacomelli, Francesco Araia, Riccardo Broschi y Georg Friedrich Händel viene servida por su extraordinaria voz, junto al conjunto historicista Il Giardino Armonico y la dirección de Giovanni Antonini.