Quizá la más célebre ópera verdiana, en una excepcional producción del Festival de Bregenz que no le permitirá pestañear.

Aida es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi (1813-1901) y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni, basado en la versión francesa de Camille du Locle de la historia del egiptólogo francés Auguste Mariette. Tuvo su estreno en el Teatro de Ópera del Jedive en El Cairo, el 24 de diciembre de 1871, dirigida por Giovanni Bottesini. Siempre se ha admitido que Mariette inventó y escribió la historia durante sus trabajos arqueológicos sobre la época de los faraones y que, partiendo de ella, du Locle creó el libreto. Aun así, hay un hecho llamativo: en un libreto de Pietro Metastasio, poeta de la corte de Viena y autor del texto de varios centenares de óperas barrocas, hay ya una historia parecida, el amor de un general egipcio, que tiene el favor de la hija del faraón, por una esclava extranjera. El libreto se titula Nitetti y ha sido puesto en música varias veces. De todos modos, en la época de Mariette estaba totalmente olvidado. ¿Es posible que Metastasio y Mariette se basaran en la misma antigua fuente egipcia? Verdi, después de las numerosas experiencias desagradables que había sufrido con Don Carlo en París y con otras óperas sobre todo en Italia, se hizo de rogar mucho antes de mostrarse dispuesto a componer una nueva ópera. Y ocurrió solo cuando tuvo delante la sinopsis de du Locle, pues vio en ella todo lo que podía esperar de un libreto interesante. Entonces confió al eficaz Ghislanzoni el libreto, interviniendo más que nunca en el ámbito dramático y literario.
 
 Aída es una de las obras maestras de la ópera. La ópera italiana, la ópera romántica y la mal llamada gran ópera encuentran aquí uno de sus puntos culminantes, aunque es también posible ver en Aida un verdadero drama musical. El desarrollo de la ópera es totalmente consecuente y está sometido a ciertos presupuestos: la tendencia general de la época se dirige hacia la ópera integral, a la ópera que ya no se divide en números, que además se hace más profunda desde el punto de vista dramático y psicológico, y en la que el texto adquiere una nueva significación, llega a una relación nueva con la música; la técnica del leitmotiv se presenta también en Aida, haciéndolo sonar todas las veces que se habla de la unión íntima de Aida y Radames, o incluso cuando solo se piensa en ella, es la consecuencia de su desarrollo natural. En este drama Verdi alcanza una diferenciación de la instrumentación que hasta entonces era infrecuente en la ópera italiana. Se encontraba en ese momento, a los sesenta años, en la cumbre de su inspiración y de su capacidad.

 Verdi no viajó a El Cairo para el estreno, pues los viajes por mar estaban muy lejos del ánimo del autor. Por medio de un telegrama se enteró aquella misma noche del extraordinario triunfo de su obra. Despertó gran júbilo la marcha triunfal, para la cual el director de orquesta Giovanni Bottesini había llevado unidades del ejército egipcio, que también tocaron las trompetas de Aida. La obra sigue siendo vital dentro del repertorio operístico estándar y aparece como la número 13.º en la lista de Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo para el período 2005-2010.

Sinopsis:

Si hay una ópera, dentro la inmensa producción dramática de Giuseppe Verdi, que haya trascendido países, siglos e intérpretes, es sin duda Aida, obra maestra de la escena que le traemos aquí en la indescriptible producción del Festival de Bregenz, con las voces de Kevin Short, Iano Tamar, Tatiana Serjan, Rubens Pelizzari, Tigran Martirossian, Iain Paterson, Ronald Samm y Elisabetta Martorana. Les acompañan The Katowice City Singers’ Ensemble – Camerata Silesia, el Coro de la Radio de Polonia y el Coro del Festival de Bregenz, la Orquesta Sinfónica de Viena y Carlo Rizzi.