Sentido homenaje de un gran tenor de nuestros días a uno de los más grandes artistas líricos del siglo XX.

Alfredo Arnoldo Cocozza, más conocido en la historia nombre artístico de Mario Lanza (1921-1959) fue un célebre tenor y actor estadounidense. Nacido en Philadelphia, hijo de inmigrantes italianos, su madre, María Lanza, tenía una hermosa voz, pero no pudo estar en los escenarios porque su padre no se lo permitió. Por eso, cuando a los dieciséis años Alfredo anunció su intención de convertirse en cantante, esta se entusiasmó con el sueño que ella misma no había podido cumplir y le dio todo el apoyo posible y le hizo tomar lecciones de canto. Fue descubierto por el director Sergei Koussevitzky, que quedó tan impresionado con su voz que le ofreció una beca. Fue entonces cuando decidió usar Mario Lanza como sobrenombre artístico, reivindicando el nombre y apellido de su madre. En el Festival de Música de Berkshire hizo su debut, en la obra Las alegres comadres de Windsor. Su carrera operística fue interrumpida por la Segunda Guerra Mundial. Retomó su carrera de cantante en octubre de 1945 en un programa de la cadena radial CBS denominado Grandes momentos de la música, donde hizo seis apariciones cantando música operística. Más tarde estudió bajo la dirección de Enrico Rosati durante quince meses. A raíz de un concierto en el Hollywood Bowl su talento llamó la atención del ejecutivo y fundador de la cinematográfica MGM, Louis B. Mayer, quien hizo firmar a Lanza un contrato cinematográfico de siete años de duración. Al mismo tiempo que iniciaba su carrera cinematográfica realizó sus primeras grabaciones comerciales para RCA Victor. Las primeras cintas que protagonizó, That Midnight Kiss y The Toast of New Orleans, fueron tan exitosas como su carrera discográfica, lo que incrementó enormemente su fama. En 1951 Lanza encarnó al tenor italiano Enrico Caruso en la cinta The Great Caruso, que obtuvo un resonante éxito. Tras pasar por graves problemas de depresión, así como económicos, retomó su carrera, pero ya sin el éxito anterior. Tuvo serios problemas de salud que le impidieron desarrollar su carrera como debiera.

La corta carrera de Lanza abarca ópera, radio, conciertos, grabaciones y películas. Fue el primer artista de la RCA Victor sello rojo, de la cual recibió un Disco de Oro. También fue el primer artista en vender dos millones y medio de álbumes. Lanza inspiró la carrera de las sucesivas generaciones de cantantes de ópera, incluidos Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, Leo Nucci y José Carreras, así como las de cantantes aparentemente con diferentes antecedentes e influencias. En 1994 el tenor José Carreras rindió homenaje a Lanza en una gira de conciertos por todo el mundo, y declaró: Si soy cantante de ópera es gracias a Mario Lanza.

En el presente concierto, el tenor maltés Joseph Calleja, uno de los grandes representantes de la voz de tenor en las últimas dos décadas, ofrece un concierto en homenaje a esta trascendental figura, a la que el mundo de la lírica le debe mucho. En el recital se ofrecen algunos pasajes de óperas que hicieron célebre a Lanza, de autores europeos del siglo XIX: Édouard Lalo [Le Roi d’Ys], Amilcare Ponchieli [La Gioconda], Goerges Bizet [Carmen], Giacomo Puccini [Le Villi y Tosca], Giuseppe Verdi [I vespri siciliani y Rigoletto], Pietro Mascagni [Cavalleria rusticana], Jules Massenet [Thaïs, Werther y Le Cid], Francesco Paolo Tosti [‘A Vucchella] y Nicholas Brodzsky [Be my love].

Sinopsis:

Joseph Calleja ofrece el mejor tributo que un tenor puede rendir a otro tenor: su voz. Se acompaña de la Orquesta Sinfónica de Navarra y la batuta de Frédéric Chaslin para mostrar respeto al gran Mario Lanza, uno de los más grandes tenores de la escena lírica del pasado siglo.