Último concierto del gran director letón como titular de la Orquesta del Real Concertgebouw Amsterdam, con la que nos ha regalado tantos inmensos momentos.

Mariss Jansons (1943) es un director de orquesta letón, que ha sabido posicionarse, con un trabajo apasionado, entregado y alejado del glamour que acompaña a otros directores, como uno de los mejores exponentes de la dirección orquestal en las últimas tres décadas. A Jansons la vocación le viene de familia, pues es hijo del director Arvīds Jansons. Su madre, una judía en territorio ocupado por los nazis, tuvo que darle a luz a escondidas después de que su padre y su hermano fuesen asesinados en el Ghetto de Riga. Desde niño aprendió a tocar el violín junto a su padre. En 1946, su padre ganó el segundo premio en una competición nacional y fue escogido por Yevgeny Mravinsky para ser su asistente en la Filarmónica de Leningrado. Cuando su familia se unió a él en 1956, Jansons ingresó al Conservatorio de Leningrado para formarse piano y dirección coral. En 1969 se traslada a Viena para seguir formándose, entonces con Hans Swarowsky, y después en Salzburg con nada menos que Herbert von Karajan. Karajan había invitado a Jansons para ser su asistente en la Filarmónica de Berlín, pero las autoridades soviéticas impidieron que Jansons aceptara el nombramiento. Ya en 1973 fue nombrado director asociado de la Orquesta Filarmónica de Leningrado, y seis años más tarde director musical de la Orquesta Filarmónica de Oslo, con la que le unió una relación duradera y realmente fructífera, aunque terminó renunciando en 2000 tras varias disputas por la mala acústica de la sala de conciertos. En 1992 se le nombra director invitado principal de la Orquesta Filarmónica de Londres y de la Orquesta Sinfónica de Londres, y al año siguiente director musical de la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh, donde permaneció hasta 2004.
En 1996 sufrió un ataque cardíaco mientras dirigía las páginas finales de La bohème en Oslo. Tras un delicado proceso de recuperación y de abandonar definitivamente los Estados Unidos, en 2003 comenzó como director principal de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, sucediendo a Lorin Maazel, entidad con la que ha ido renovando cargos de manera consecutiva, de forma que actualmente sigue siendo su titular, y por varios años. Solo un año más tarde es nombrado también director titular de la Orquesta del Real Concertgebouw Amsterdam, de la que se despide en el presente concierto, a la que llegó como sucesor de Riccardo Chailly y con la que ha conseguido magníficos logros –en Allegro HD hemos sido testigos de algunos de esos hitos, como la integral de sinfonías de Beethoven que hemos ofrecido de forma íntegra–. En 2006, 2012 y 2016 dirigió el Concierto de Año Nuevo de Viena.
Para su despedida, Jansons ha seleccionado un programa realmente variado y verdaderamente expresivo: se abre con tres de los lieder de Des Knaben Wunderhorn [El cuerno mágico de la juventud], un ciclo de lieder basados en una recopilación homónima de cantos populares alemanes, realizada por Clemens Brentano y Achim von Arnim entre 1805-1808, y que Gustav Mahler (1860–1911) puso en música en varias colecciones entre 1880 y 1990; le sigue la obra Ick seg adieu, estreno mundial de esta creación del compositor holandés Martjin Padding (1956); Aaron Copland (1900-1990) es uno de los máximos exponentes de la música clásica en los Estados Unidos, y de él se interpretan, The Dodger, The Little Horses y The Boatmen’s Dance, extraídas de Old American Songs, dos colecciones de arreglos de canciones de su país, compuestas entre 1950 y 1952, inicialmente para voz y piano, y posteriormente para barítono o mezzosoprano y orquesta; concluye el recital con el Concierto para orquesta de Béla Bartók, obra en cinco movimientos compuesta en 1943 y que es una de las más populares de su autor.
Sinopsis:
Mariss Jansons es sin duda uno de los grandes directores de las últimas décadas. Se unión con la Orquesta del Real Concertgebouw de Amsterdam es una de las fructíferas y enriquecedoras del siglo XXI. Se despide como titular del conjunto holandés con este magnífico recital en el que, acompañado por el barítono Thomas Hampson, ofrecen obras de Gustav Mahler, Martjin Padding, Aaron Copland y Béla Bartók. La mejor despedida posible para uno de los grandes.