Una magnífica velada de la mano del gran George Gershwin, de quien estos dos grandes intérpretes y la orquesta angelina interpretan tres de sus obras.

El gran compositor George Gershwin (1898-1937), a la sazón pianista y director estadounidense, está unido de manera indefectible a Tin Pan Alley y al desarrollo musical de Broadway, aunque también supo desarrollar una faceta como concertista y compositor del repertorio académico. Rhapsody in Blue en sin duda una de sus grandes obras. Compuesta en 1942, se trata de una curiosa y e interesante mezcla de elementos del mundo del jazz y de la música clásica. Es en realidad una obra para piano y big band jazzística que toma el nombre de Blue con un doble sentido: como referencia al género musical blues y como el estado de ánimo que el término inglés especifica en melancólico. Fue estrenada en el Aeolian Hall de New York en febrero de 1924, haciendo patente su carácter experimental bajo el título An Experiment in Modern Music. La obra es un encargo de Paul Whiteman para ser estrenada con su orquesta en un concierto con obras de otros compositores de importancia en el momento. En ella Gershwin conjuga de manera brillante elementos fundamentales de la música de su país: la tradición popular pianística, el tratamiento armónico de la música del teatro de variedades y toda la atmósfera del blues afroamericano. El autor logra aquí una maravillosa creación que aúna la música sinfónica con el jazz y un sinfín de elementos de ambos, convirtiendo a esta pieza en un logro casi épico que la eleva a una de las grandes obras del siglo XX. Obertura cubana es una obertura o breve poema sinfónico para orquesta, originalmente titulado Rumba, que surgió como resultado de unas vacaciones de dos semanas que Gershwin tomó en La Habana, en febrero de 1932. Gershwin compuso la pieza en julio y agosto de 1932. La obertura está dominada por los ritmos caribeños y percusión nativa de Cuba, con un amplio espectro de color instrumental y de técnica. Se trata de una obra rica y emocionante en complejidad y sofisticación, que ilustra la influencia de la música y la danza cubana. Su tema principal fue influenciado por una canción muy en boga en ese momento, de Ignacio Piñeiro, Échale Salsita. Un americano en Paris es otro poema sinfónico, esta vez influido por la estancia en la capital francesa del autor. Compuesta en 1928, se estrenó el 13 de diciembre de 1928 en el Carnegie Hall de New York, bajo la batuta Walter Damrosch. Destaca especialmente por su cercanía con el jazz, así como el uso de melodías y ritmos influidos directamente por el swing o el blues.
El gran pianista estadounidense Herbie Hancock (1940) es el protagonista solista de la velada. Es sin duda uno de los grandes pianistas de la escena del jazz en el siglo XX. Su carrera se ha desarrollado ligada siempre al jazz, en cualquier de sus géneros, de los que ha interpretado prácticamente la totalidad, a excepción del llamado free jazz. Es además compositor, y algunas de sus creaciones se han convertido en auténticos greatest hits del jazz contemporáneo.
Por su parte, Gustavo Dudamel es sin duda uno de los directores referenciales en el panorama de la música clásica actual. A pesar de su juventud, el artista venezolano llevo años ocupando un lugar de privilegio en el complejo y exigente mundo de la dirección orquestal. Se formó desde su infancia en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, obra social y cultural del estado venezolano, también conocida como El Sistema, concebida en 1975 por el maestro y músico venezolano José Antonio Abreu para sistematizar la instrucción y la práctica colectiva e individual de la música a través de orquestas sinfónicas y coros. Dudamel es sin duda el buque insignia de El Sistema. La pasión con la que dirige continúa vigorizando a públicos de todas las edades en todo el mundo. Actualmente es el director musical de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela (OSSBV) y de la Filarmónica de Los Ángeles (LA Phil), y el impacto de su liderazgo musical se siente en varios continentes.
Sinopsis:
Un evento musical que les fascinará, en el que el excepcional pianista Herbie Hancock se une a la Orquesta Filarmónica de Los Angeles y la batuta de su titular, el talentoso Gustavo Dudamel, para ofrecer un monográfico George Gershwin, el compositor que aniquiló la línea que separaba la música clásica de la popular.