Una de las óperas más fantásticas del operista italiano, servida a través de la magnífica producción de la Royal Opera House londinense.

Macbeth es una ópera en cuatro actos y diez cuadros con música de Giuseppe Verdi (1813-1901) sobre libreto en italiano de Francesco Maria Piave y Andrea Maffei, que fue estrenada en el Teatro della Pergola de Firenze, el 14 de marzo de 1847. El libreto está basado en la tragedia homónima de William Shakespeare. Fue la décima ópera de Verdi y también la primera de las obras de Shakespeare que adaptó a la escena operística. De ella, el propio Verdi escribió: «He aquí este Macbeth, el cual amo más que a todas mis otras óperas». Escrita después del éxito de Atila en 1846, para entonces el compositor estaba bien establecido, y precedió a los grandes éxitos de 1850 a 1853, Rigoletto, Il Trovatore y La traviata, que impulsaron a Verdi a su fama universal tal y como hoy la conocemos. La fuente es clara, especialmente aquí, pero también en otras de sus óperas, siendo el dramaturgo Shakespeare una de las grandes inspiraciones verdianas, como se verá en la atención que prestará a posterori a algunas de sus obras.
Influido por su amistad en los años 1840 con Andrea Maffei, Verdi comenzó la composición de la obra en 1846, tras recibir ese encargo del teatro florentino, asegurándole además que determinados cantantes estarían disponibles. La primera versión de Macbeth se terminó en la mitad de lo que Verdi llamó sus años de galera, un período entre 1842 y 1850 en el que el autor italiano creó nada menos que 14 óperas. Sin embargo, para los estándares de la mayoría de las óperas italianas de los primeros cincuenta años del siglo XIX, Macbeth era una rara avis. Verdi intentó construir con ella un verdadero drama musical que no siguiera las tradicionales convenciones de la ópera italiana, establecidas en cierta manera ya desde el Barroco: recitativos, arias, números concertantes… El texto de Piave se basó en una traducción en prosa de Carlo Rusconi, publicada en Torino en 1838. Verdi no encontró la obra original de Shakespeare hasta después de la primera representación de la ópera, pero su conocimiento de otras obras shakespearianas era evidente, como él mismo señaló en 1865: «Es uno de mis poetas favoritos. Lo tengo en mis manos desde mi más temprana juventud». Escribiendo a Piave, Verdi dejó claro cuán importante le resultaba este tema: «Esta tragedia es una de las grandes creaciones humanas... Si no podemos sacar algo grande de ella, al menos intentemos hacer algo extraordinario».
Aún con ciertos desacuerdos y la necesidad de Verdi de corregir constantemente los borradores de Piave –tanto es así que Maffei participó en la reescritura de algunas escenas del libreto–, su versión sigue la obra de Shakespeare de manera muy fidedigna, presentando con todo algunos cambios. La versión de 1847 tuvo mucho éxito y fue ampliamente representada. Encantado con su ópera y la recepción que tuvo, Verdi escribió a Antonio Barezzi, su anterior suegro y partidario desde hacía tiempo, el 25 de marzo de 1847: «Desde hace tiempo quiero dedicarte una ópera a ti, que has sido padre, benefactor y amigo mío. Era un deber que debía haber cumplido antes, si las imperiosas circunstancias no me lo hubieran impedido. Ahora te envío Macbeth, a la que aprecio por encima de mis otras óperas, y por lo tanto considero la más valiosa que puedo regalarte». La versión de 1847 fue representada por toda Italia hasta que apareció la versión de 1865.
Sinopsis:
Macbeth no es, a pesar de su descomunal calidad musical y su sentido dramático fuera de lo común, una de las óperas más conocidas e interpretadas de Giuseppe Verdi. Les invitamos a descubrirla en esta sensacional producción de la Royal Opera House de Londres, siempre una garantía de éxito. Las voces protagonistas son las de Simon Keenlyside, Raymond Aceto, Liudmyla Monastyrska, Elisabeth Meister, acompañados por los conjuntos de la casa y la batuta de Antonio Pappano.