Una inmersión de lleno en un mundo onírico y espectral por medio de la música del artista argentino y una videoproyecciones fascinantes.

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Nacido en Buenos Aires en 1962, Diego Losa estudió música en Argentina, donde aprendió flauta, saxofón y armonía, además de nuevas técnicas de análisis musical. Obtuvo el master en práctica orquestal como un intérprete de música. Más tarde se especializó en técnicas de ingeniería de sonido y adquirió experiencia en la práctica de herramientas digitales contemporáneas. Fue designado jefe de proyecto en la digitalización y realización de las grandes obras de INA-GMR, donde también se encargó de la gestión de la producción y el apoyo técnico a los músicos invitados. Antes de establecerse en Francia, en 1996, fue nombrado director técnico de LIPM (Laboratorio de Investigación y Producción Musical), en Buenos Aires, que implicaba también la gestión y la producción de un teatro y el Centro de Arte de Buenos Aires. También enseñó técnicas de composición de música electrónica en la Universidad de Córdoba y Rosario-Santa Fe. Actualmente es profesor en la Escuela Internacional de Cine de Paris, en el Conservatorio Regional del St. Etienne y en la Universidad de la Sorbona. Es miembro del INA-GRM [Groupe de recherches musicales développe des activités de création et de recherche dans le domaine du son et des musiques électroacoustiques] desde 1998. Diego Losa compone piezas para danza, circo contemporáneo y cine. Las piezas de música electrónica han tenido un enfoque especial a lo largo de su carrera. También se une a otros músicos de vez en cuando para interpretar conciertos con música tradicional de América del Sur, pero también jazz contemporáneo y música electrónica.

Fantasmas Cortazar en una producción audiovisual que cubre un amplio espectro artístico, especialmente con la música electrónica y electroacústica, además de las retroproyecciones y videoproyecciones. Este fantasma, que puede ser un sonido, una imagen, un ectoplasma, un pensamiento absurdo, parece la metáfora de algo extraño que se extiende el vientre de nuestra sociedad y despliega su imaginación devastadora. 30 minutos de inmersión de sonido, que hacen perderse al espectador en un laberinto de secretos manipulados en vivo. Fantasmas Cortazar visita los fantasmas de Julio Cortázar, el famoso escritor argentino, nacido en Bélgica y muerto en París, autor de numeroso e inmorales cuentos, poemas y textos que ofrecen el absurdo en lo cotidiano. Se invita al público a dejar que su imaginación vague por el mundo de los espíritus, los fantasmas y otras apariciones. Guiados por la voz y el pensamiento de Cortázar, se invita al espectador a un viaje misterioso y poético.

Es a través de este universo de mundos surrealistas que se toca el fantasma de Cortázar. Él está allí, en un diálogo con el espectador, pero también con Gardel, Borges, Evita y otra composiciones fantasmagóricas del imaginario colectivo argentino cuando se piensa en Buenos Aires. El espectador sigue el sonido de su voz, que se deja llevar por la música compuesta en vivo, desde los sonidos de la vida cotidiana, que luego pasan a ser deformados, aplastado y espaciados. Este viaje es un susurro que crece a la desorientación. El espectador puede sumergirse de uno a otro lugar, libremente, sin esfuerzo ya que el sonido se convierte en su hogar. Es también un espacio de apertura y una fragmentación narrativa, que se integra en la historia gracias a las proyecciones que surgen de acuerdo con el sonido. Las imágenes están ahí para decir, transformar, transfigurar la visión real y su interpretación. Es una recodificación de la realidad que lleva a un laberinto sin fin, ya que la imagen está hecha de asociación y la realidad del conjunto híbrido.

Sinopsis:

Un evento que va más allá de lo musical. Diego Losa ha creado, junto a Sabrina Montiel-Soto y Fabrice Croizé, un mundo que traslada al espectador a un mundo que se mueve entre la deformación de la realidad, el mundo de lo fantasmagórico y la creación musical electrónica. Un universo de sensaciones que no les dejará indiferentes.