Celebración de los 200 años del gran compositor húngaro, de la mano de dos de los intérpretes que más han marcado la música clásica en el siglo XX.

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Franz Liszt (1811-1886), excelente compositor, pianista y profesor húngaro, fue uno de los líderes del movimiento romántico en la música. En sus composiciones desarrolló nuevos métodos, tanto imaginativos como técnicos, que dejaron su huella en sus contemporáneos, en una mirada hacia el futuro que anticipa algunas ideas y procedimientos del siglo XX. También desarrolló el método de la transformación de temas, hizo experimentos radicales en la armonía e inventó el género del poema sinfónico. Considerado como el mayor virtuoso de piano en su tiempo, utilizó su sensacional técnica y personalidad concertística cautivante para difundir, a través de sus transcripciones, el conocimiento de la música de otros compositores. Como director de orquesta y maestro, especialmente en Weimar, se convirtió en la figura más influyente de la Nueva Escuela Alemana. Su defensa incesante hacia las figuras de Wagner y Berlioz ayudó a estos compositores a lograr una fama europea más amplia. Igualmente importante fue su inigualable compromiso con la preservación y la promoción de la mejor del pasado, incluyendo autores como Bach, Händel, Schubert, Weber y, sobre todo, Beethoven; sus interpretaciones de obras tales como la Novena sinfonía y la Sonata Hammerklavier crearon nuevos públicos para esta música hasta entonces considera por muchos como incomprensible. Las aparentes contradicciones en su vida personal –un fuerte impulso religioso mezclado con un amor de los sentimientos mundanos– se resolvieron con dificultad. Sin embargo, la gran cantidad de nueva información biográfica sobre su figura hace desterrar definitivamente esa visión mitad gitano, mitad cura que imperaba hasta hace décadas. Sin duda, Liszt contenía en su carácter más de los ideales y aspiraciones del siglo XIX que cualquier otro músico importante del momento.

El programa se nutre principalmente con la interpretación de sus dos primeros conciertos para piano y orquesta. El Concierto para piano n.º 1 en Mi bemol mayor fue concluido en 1849 y estrenado seis años más tarde, el 17 de febrero de 1855, con el propio autor como solista y nada menos que Hector Berlioz al frente de la orquesta. En la partitura manuscrita Liszt denominó esta obra como concerto symphonique. El concierto está dedicado al también compositor y pianista Henry Litolff. Se le considera como su concierto más brillante, perfecto y popular. No hay en él mundos contemplativos, ni ideas profundas, algo en lo que parece Liszt no estaba especialmente interesado, salvo en ciertas excepciones. Lo que sí hay es una enorme fuerza superior, muy superior a su posible trascendencia. Su característica más acusada es el lenguaje y la importancia orquestal, la cual sobreviene sin que el piano pierda protagonismo, que se hace efectiva bien a través de intervenciones de distintos solistas, bien con los poderosos tutti de una formación que emplea, alejada de la escritura clásica, un gran conjunto que incluye trombones y una rica y brillante percusión.

El Concierto para piano n.º 2 en La mayor fue comenzado en 1839 y no terminado hasta 1861, debido a un largo historial de revisiones. La obra se estructura en un curioso y extenso único movimiento, que es a su vez dividido en seis secciones claramente diferenciadas. La obra Liszt fue dedicada a Hans von Bronsart –de quien era profesor–, que fue el encargado de su estreno –contando con la dirección del propio Liszt– el 7 de enero de 1857 en Weimar. Como en el anterior destaca sobremanera la técnica de la transformación temática, tan puramente lisztiana. Es un brillante ejemplo de la técnica de Liszt y de su singular modo de encarar la forma, en solo movimiento que combina aspectos de un concierto de cuatro movimientos.

Sinopsis:

No todo los días se puede disfrutar de la conjunción legendaria de Daniel Barenboim al piano y la dirección de Pierre Boulez. Se unen para conmemorar el 200.º aniversario del nacimiento del gran Franz Liszt, acompañados de la Orquesta Estatal de Berlin. Un programa que presenta a Barenboim interpretando los dos primeros conciertos para piano de Liszt por primera vez juntos en vivo, a lo que añaden dos breves obras de Richard Wagner.