Magnífica producción de la Royal Opera House londinense, con el dúo protagonista encarnado en las voces de Opolais y Kaufmann.

Simon Boccanegra es una ópera en un prólogo y tres actos de Giuseppe Verdi (1813-1901), sobre libreto en italiano de Francesco Maria Piave, Giuseppe Montanelli y Arrigo Boito –encargado de la revisión–, que a su vez está basado en la pieza teatral homónima de Antonio García. Tras su exitosa trilogía entre 1851 y 1853 [Rigoletto, Il trovatore y La traviata) Verdi no había vuelto a estrenar ninguna otra ópera en su país. El Teatro de la Fenice de Venezia le encargó entonces una nueva obra. El maestro eligió esta historia, tras lo que esbozó el argumento y pidió un libreto a Piave. La composición fue terminada a finales de 1856 y se estrenó el 12 de marzo de 1857, en la Fenice, pero fue un fracaso total. La obra quedó en el olvido durante casi un cuarto de siglo. Sin embargo, Verdi quiso retomarla cuando conoció a Arrigo Boito, y le propuso una reelaboración. Los cambios en el texto y en la música fueron significativos: se limitaron las arias orientándolas hacia el drama musical, los recitativos apoyados por la orquesta se desarrollaron dramáticamente, los enlaces con leitmotiv se elaboraron más cuidadosamente. La definitiva versión se estrenó el 24 de marzo de 1881 en la Scala de Milano.
La vida del dux genovés Simon Boccanegra ya se trató con anterioridad, siendo el primero de ellos Schiller en La conjuración de Fiesco, aunque Verdi prefirió tomar el argumento del texto del escritor español García Gutiérrez, quien ya le había servido como fuente de inspiración en su Il trovatore. Lamentablemente, los libretos de ambas óperas se encuentran entre los más oscuros y confusos a los que Verdi puso música. No les falta grandeza, pasión y situaciones dramáticas, pero la acción como tal carece de fluidez, por lo que terminó resultando densa y poco fluida para el público. Los múltiples acontecimientos que se suceden, no solo sobre el escenario, sino fuera de escena, hacen que la obra sea difícilmente inteligible. A esto hay que añadir que la acción se extiende a lo largo de más de veinte años, que muchos personajes importantes utilizan nombres falsos, que se presuponen conocimientos de la historia de Genova, con sus luchas entre güelfos y gibelinos, entre aristócratas y plebeyos, que se tejen innumerables intrigas, se elaboran planes, el amor se transforma en odio y viceversa; y que todo esto está puesto en música, cuyo constante fluir sinfónico hace difícilmente comprensibles amplias partes del texto.
A pesar de ello, Verdi fue capaz de crear una de sus óperas más espléndidas en lo musical. La melodía fluye con perfecta regularidad desde la primera hasta la última escena; ya no se divide en números separados, como sucede en Rigoletto o Il trovatore, sino que une cada cuadro formando una unidad completa. Los recitativos tienen una forma tan dramática y son subrayados de una manera tan plástica por la orquesta, que no desmerecen frente a las partes cantadas a solo, los dúos y los números de conjunto. El tratamiento de las voces ya no sigue el sencillo principio del bel canto, sino que profundiza hasta convertirse en una verdadera descripción del alma. Por último, a la orquesta se le ha reservado un espacio que no posee ninguna obra italiana de la época. La definición adecuada para Simon Boccanegra sería dramma musical italiano, pues es la continuación directa y el desarrollo inevitable de Macbeth y por lo tanto el camino hacia Aida y Otello.
Sinopsis:
Acompáñennos a la Royal Opera House londinense para deleitarse con unos de los títulos operísticos más impresionantes del catálogo de Giuseppe Verdi. Este Simon Boccanegra magnífico, que llega en versión de unas voces fascinantes: Plácido Domingo, Marina Poplavskaya, Joseph Calleja, Ferruccio Furlanetto, Jonathan Summers, Lukas Jakobski, Louise Armit, Lee Hickenbottom. Están acompañados por el coro y la orquesta de la Royal Opera House de Londres y la dirección de Antonio Pappano.