El violín de Tudorache es el protagonista en esta velada, que comparte junto al excepcional conjunto francés y la obra del gran autor estadounidense.


Leonard Bernstein (1918-1990) fue un compositor, pianista y director estadounidense, para muchos la más exitosa y célebre figura en la historia de la música clásica en los Estados Unidos. Como compositor, pianista, director y pedagogo, unió como nunca antes el mundo de las salas de conciertos con el del teatro musical, legando un rico universo de grabaciones, composiciones, escritos y enseñanzas a su paso. Músico polifacético donde los haya, su brillantez y su innegable talento le llevaron hacia el triunfo absoluto en todos aquellos campos en lo que se quiso desarrollar, tanto en la llamada música académica como en la comedia musical. Dos de sus incursiones en este último género, On the Town (1944) y especialmente West Side Story (1957), ambas llevadas al cine, supusieron un reconocimiento desorbitado entre el público. Sus primeros pasos en la dirección orquestal llegaron de la mano de Serge Koussevitzky, su maestro durante su estancia en Tanglewood. Como director, su defensa de la interpretación abiertamente subjetiva, pero dentro de la más pura tradición romántica, le hizo resultar especialmente cercano a la obra de autores con un alto componente expresivo, como Franz Liszt, Gustav Mahler o Dimitri Shostakovich. Además, fue un entusiasta defensor y divulgador de la música estadounidense contemporánea, la de autores como Aaron Copland, Charles Ives y George Gershwin. Como un reflejo totalmente fidedigno de sus aficiones y gustos eclécticos, que iban desde el clasicismo hasta el jazz, el Bernstein compositor legó un catálogo amplio en el que ese eclecticismo es quizá la seña más destacable.

Una de sus obras más refinadas y destacadas dentro de su catálogo instrumental es precisamente Serenade after Plato’s Symposium [Serenata sobre Simposio de Platón] para violín, cuerda, arpa y percusión, compuesta sobre cinco movimientos en 1954. Para la misma se inspiró en el Simposio de Platón, y se concibe a la manera de uno de sus diálogos sobre los correspondientes estados y el elogio del amor, cada movimiento como si se tratase de una declaración realizada por un distinguido orador; siete magníficos oradores de la antigüedad clásica, que inspiraron cinco movimientos: I. Phaedrus: Pausanias; II. Aristophanes; III. Eryximachus; IV. Agathon; V. Socrates y Alcibiades. La obra presenta esa particular plantilla instrumental, con el violín solista, acompañado de una orquesta sin viento, con el arpa y una poderosa y variopinta percusión, que requiere de los timbales y cinco percusionistas añadidos. La obra se compuso por encargo de la Fundación Koussevitzky y fue dedicada a Serge y Natalie Koussevitzky. Su estreno se llevó a cabo por el propio Bernstein el 12 de septiembre de 1954 en el Teatro La Fenice (Venezia), al frente de la Orquesta Filarmónica de Israel y contando con la presencia del gran Isaac Stern como solista. Tan solo dos años después se registró fonográficamente por primera vez, de nuevo con por Stern y Bernstein, para Columbia Records, el 19 de abril de 1956 y en la ciudad de Nueva York, junto a la Sinfónica del Aire.

Sin duda una magnífica oportunidad de disfrutar de una de las mejores obras del catálogo de Bernstein, en la que descubrir su capacidad para conjugar la escritura violinística con la orquestal, añadiendo una parte de percusión especialmente brillante, que es quizá una de las más desarrolladas de cuantas hay en todas sus obras orquestales.

Sinopsis:

Pocas personalidades hay en el mundo de la música de la fuerza y la influencia de Leonard Bernstein. Pueden comprobarlo disfrutando de este concierto, en el que el violinista George Tudorache une fuerzas con la Orquesta de Cámara Nouvelle Europe y su director, Nicolas Krauze, para interpretar la Serenata [sobre Simposio de Platón] para violín, cuerda, arpa y percusión.