El conjunto francés ofrece a un Beethoven sinfónico que traspasa las fronteras de su propia creación por etapas.
Este triple programa sinfónico dedicado a Beethoven se abre con una de sus mejores obras dentro del género de la obertura: la Obertura Coriolano, Op. 62 [Coriolan-Ouvertüre], que fue compuesta en 1807 por el genio de Bonn, y que a pesar de utilizar su nombre no se inspiró en la obra homónima de William Shakespeare, sino que fue creada como introducción musical a una tragedia del jurista y poeta alemán Heinrich Joseph von Collin, a quien está dedicada. El tema está inspirado en la figura del romano Cayo Marcio Coriolano. La obra literaria se había estrenado en 1802, representándose en múltiples ocasiones durante los tres años siguientes. Para la representación pública en abril de 1807 únicamente se concibió un pase, con el fin de reunir la música de Beethoven y la pieza teatral de Collin. En dicho estreno, que se realizó en el palacio del príncipe Lobkowicz en Viena, la música fue dirigida por el propio compositor. La obra pasó durante años al olvido, aunque hoy se interpreta con mayor asiduidad. El tema central, la libertad del héroe alienado por su entorno, logra en manos de Beethoven un brillante tratamiento y dramatismo.
La Sinfonía n.º2 en Re mayor, Op. 36 data de 1802, poco más de año desde la composición de la primera, lo que es poco tiempo si tenemos en cuenta el que tardó en componer la anterior. Ese año es importante en la vida de Beethoven por circunstancias trágicas: su sordera comienza a mostrarse de manera cruda, lo que afecta poderosamente a su estado anímico, llevándole a escribir su célebre Testamento de Heiligenstadt el 6 de Octubre. Sin embargo, en sus sinfonías todavía queda espacio para la alegría, la energía y la aparente luz vital, sentimientos absolutamente antagónicos a los que aparecen en ese texto. En esta sinfonía todavía mantiene algunas decisiones que la llevan a resultar en cierta medida innovadora. La instrumentación sigue el modelo de las orquestas de Haydn y Mozart y la plantilla utilizada es la misma de la primera sinfonía, destacándose como en ella el uso de dos clarinetes. Es una obra considerablemente más larga que la anterior, compuesta en los habituales cuatro movimientos, al igual que la primera, que se estrenó en el Theater an der Wien en Viena el 5 de abril de 1803 bajo la dirección del propio compositor.
La Sinfonía n.º 7 en La mayor, op. 92 fue compuesta en 1811 y está dedicada al conde Moritz von Fries. Se estrenó en Viena el 8 de diciembre de 1813 durante un concierto de caridad para los soldados heridos en la Batalla de Hanau que fue dirigido por el propio autor. La orquesta estaba repleta de grandes músicos de la talla de Louis Spohr, Giacomo Meyerbeer, Mauro Giuliani, Johann Nepomuk Hummel, Ignaz Moscheles, Domenico Dragonetti, Andreas Romberg y Antonio Salieri. El propio Spohr cuenta en su autobiografía que para el estreno de la obra el maestro de Bonn estaba tan sordo que no era capaz de percibir los pasajes piano de su propia obra. Durante el Allegro en uno de estos pasajes el maestro no percibía lo que sonaba y durante un rato la orquesta iba por un lado y él por otro, de tal forma que cuando en un pasaje llegaba la presencia de un forte, Beethoven, que iba contando para su interior al no escuchar la orquesta, marcó de manera contundente el matiz, pero no ocurrió nada. Cuando pasaron unos compases y la orquesta atacó el forte en el punto conveniente, Beethoven pudo por fin escuchar algo y salir de su error. A pesar de todo el estreno obtuvo un gran éxito. Hacía cinco años que Beethoven no presentaba al público una nueva sinfonía y por esto fue recibida con gran entusiasmo, de tal forma que seu Allegretto tuvo que ser repetido ante la insistencia del público.
Sinopsis:
La Orquesta de Cámara Nouvelle Europe, que dirige Nicolas Krauze, les invita a deleitarse con un programa sinfónico creado por el que ha sido, sin duda, uno de los grandes genios en el tratamiento de la orquesta. De Ludwig van Beethoven se interpretan su Obertura Coriolano y su Segunda y Séptima sinfonías. Todo un lujo brindado por una de las mejores agrupaciones en su campo en la actualidad.