El conjunto francés ofrece dos piezas concertantes de entre las más gloriosas en el catálogo del genio de Bonn.
La Orquesta de Cámara Nouvelle Europe une a músicos jóvenes de toda Europa que están viviendo en la actualidad en Paris y que comparten altas habilidades musicales, pues la mayoría está empezando su carrera internacional como solistas y/o intérpretes de cámara. La orquesta cuenta entre sus filas con no menos de seis ganadores de premios internacionales en el ámbito de la interpretación. Uno de los objetivos de la orquesta es reunir el mundo de solista con el orquestal, dando así la oportunidad a sus miembros tanto para la interpretación solística como para el acompañamiento de solistas de fama mundial. Creada en 2004 por Nicolas Krauze, ha realizado más de 400 conciertos por toda Europa en las mejores salas y festivales. Recientemente está viviendo grandes oportunidades de desarrollo, con temporadas regulares en Francia, así como la posibilidad de viajar por Europa y América del Sur durante las próximas temporadas. Está compuesta por entre 15 y 35 músicos, ha logrado crear un sonido único por su compacidad y virtuosismo, con una preferencia por los repertorios de los siglos XIX a XXI. Algunos proyectos específicos plantean a la OCNE la posibilidad de centrase en la creación contemporánea, como las recientes interpretaciones de obras de autores como Nicolas Bacri, Karol Beffa, Mikolaj Majkusiak, Alexandre Bénéteau y Evgueni Galperine. Está ampliamente considerada como una de las mejores y más activas orquestas de cámara en Francia en la actualidad, apareciendo regularmente acompañada por solistas de fama mundial.
El Concierto para piano n°1 en do mayor op. 15, que data de 1796, fue comenzado ese mismo, pero terminado probablemente al año siguiente. Su estreno tuvo lugar en Praga en 1798, con el propio Beethoven como solista. Beethoven consideraba que «no pertenecía a sus mejores obras del género» y reclamaba la indulgencia de sus colegas y del público. Sin embargo, llama la atención su madurez, su frescura inventiva y su vigor: la obra es seductora de principio a fin. Se trata, en realidad, del tercer intento del compositor en este género, que siguió a un concierto en Mi bemol mayor que nunca llegó a publicarse, además del publicado como n.º 2, en Si bemol, que en realidad fue compuesto unos diez años antes, pero no fue publicado hasta 1801. Al igual que sucede con su segundo concierto, se observa aquí la asimilación por parte de Beethoven de los estilos de Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Joseph Haydn, aunque añadiendo algunas de sus principales características estructurales, de textura, lenguaje armónico y expresividad tan personales y únicas de Beethoven.
El Concierto para violín en Re mayor Op. 61 de Ludwig van Beethoven fue compuesto en 1806, y es el único concierto del compositor para este instrumento admitido como propio. Es una importante obra del repertorio, muy interpretada desde entonces, que demuestra su inmensa capacidad creadora para el universo violinístico. Se estrenó el 23 de diciembre de 1806 en el Theater an der Wien, en interpretación de Franz Clement, destacado violinista del momento para el que Beethoven lo había compuesto. La leyenda dicta que el autor alemán concluyó la parte solística tan tarde que Clement tuvo que leer a primera vista algunos de los pasajes en su estreno. Clement interrumpió el concierto entre el primer y el segundo movimiento para interpretar una composición propia, no sabemos si para mostrar su descontento o para hacer ver que era un mejor intérprete de lo que las condiciones les obligaron a hacer. La obra no tuvo buena recepción por parte de los espectadores, y el concierto fue ejecutado pocas veces durante las décadas siguientes. La obra fue resucitada hacia 1844, 17 años después de la muerte de Beethoven, interpretada por Joseph Joachim y con la dirección orquestal de Felix Mendelssohn.
Sinopsis:
Disfruten de esta joven pero sólida agrupación francesa, la Orquesta de Cámara Nouvelle Europe, que dirige Nicolas Krauze, en la interpretación de un doble programa dedicado a Ludwig van Beethoven, con el primero de sus conciertos para piano y el único concierto para violín que se ha conservado en su catálogo. La historia de cómo se erigió el Beethoven concertante en un recital que les entusiasmará.