Otro de los geniales títulos operísticos verdianos en emisión desde uno de los grandes centros de la ópera italiana, la Arena de Verona.
Un ballo in maschera, ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi (1813–1901) y libreto de Antonio Somma, basado en el libreto de Eugène Scribe para otra ópera, Gustave III, de Daniel–François Auber. Se trata de un tema ya conocido, precisamente por ser tratados por algunos autores en otras óperas. Tine como centro narrativo el asesinato del rey Gustave III de Suecia, fruto de una conspiración en su contra urdida precisamente en el transcurso de un baile de máscaras, de ahí el título escogido por Verdi tan acertadamente, aunque en un comienzo había elegido el mismo título que Auber.
Como en otras ocasiones a lo largo de su carrera, Verdi tuvo que vérselas con la censura, de tal manera que hasta convertirse en la ópera que conocemos hoy día, el libreto y la ópera tuvieron que sufrir varias transformaciones. Las ideas independentistas estaban muy en boga en la Italia de este momento, una Italia por otra parte dominada aún por el Imperio Austro–húngaro, por lo que los censores no saltaron por alto un libreto en el que se asesinaba a un rey. La génesis de la obra se convirtió realmente en un proceso largo y muy molesto para el autor, llegandoincluso a los tribunales, donde él mismo en su defensa dicto: «un músico que se respete y que respete su arte no puede ni debe deshonrarse aceptando […] tales monstruosidades que violan los principios más elementales de arte dramático y envilecen la conciencia del artista.»
Para noviembre de 1857 Verdi informó a Somma de que habían surgido algunas objeciones por parte de los censores, que rechazaban la representación de un monarca en escena, más aún cuando este es asesinado. Ambos se ponen a trabajar y acometen cambios de importancia. El 9 de enero de 1858, antes de prepararla para Napoli, Verdi escribió al Teatro San Carlo para comunicarles que «la ópera está hecha e incluso aquí yo estoy trabajando en la partitura completa.» Verdi viaja a Napoli para empezar los ensayos de Una vendetta in dominò–nuevo título dado a la obra–, el 14 de enero de 1858, pero justo en ese momento tres italianos intentaron asesinar al emperador Napoleón III en Paris, lo que probablemente provoca una nueva revisión de la obra por la censura. La imposición de nuevas exigencias terminó por desquiciar a Verdi, que rompe su contrato, lo que conlleva una demanda por parte de la gerencia del Teatro San Carlo. Esto le hizo lanzar una contra-reclamación contra el teatro por daños. Transcurridos unos pocos meses se resolvió el litigio. Verdi fue libre de presentar el libreto y el esquema musical al Teatro Apollo de Roma. Únicamente tuvo que trasladar su acción de Europa a un nuevo lugar, una gobernación británica en el Nuevo Mundo, en Boston, situando la acción a finales del siglo XVII. Tuvo que alterar el rol principal del rey por otro, el conde de Warwick. Se estrenó finalmente el 17 de febrero de 1857.
Se trata de una ópera en cierta manera ambigua, más «coral», en el sentido de que los personajes principales se desdibujan frente al resto, y que supone una interesante mezcla entre el modelo operístico claramente italiano, pero con toques del drama francés. Obra muy refinada y realmente sofisticada, presente a un Verdi de nuevo capaz de mover a sus personajes entre el contraste y la reflexión interior.
Sinopsis:
Nos vamos de viaje al corazón de Italia, directos a Verona, a una de las cunas de la ópera italiana, la fascinante Arena de Verona. Desde allí podrán deleitarse con la emisión de Un ballo in maschera, poderoso melodrama de Giuseppe Verdi en interpretación del equipo de la Arena de Verona que sustenta a un elenco vocal protagonizado por Francesco Meli, Luca Salsi, Hui He y Elisabetta Fiorillo. Dirige la escena Pier Luigi Pizzi y en lo musical, Andrea Battistoni.