Otro de los proyectos musicales y conciliadores del panorama internacional en un exquisito programa sinfónico desde tierras de Oriente Próximo.

 

   Como idea surgida en la mente del excepcional director Sir Georg Solti, la Orquesta Mundial por la Paz se formó en 1995 a instancias de las Naciones Unidas para celebrar el 50 aniversario de su fundación. La semilla de esta ambiciosa idea había sido sembrada tres años antes, en un concierto para festejar el 80.º cumpleaños de Solti, celebrado en el Palacio de Buckingham. Como agradecimiento ante dicho gesto y viendo que los músicos unidos podían provenir de varios países para desarrollar una misma labor, trabajando unidos, Solti explicó entonces que al quedar impresionado con la escucha: «no pude escapar a una idea esencial. ¿No es asombroso que nosotros los músicos podamos crear una Europa unida o más... incluso un mundo unido. ¿Por qué no pueden los políticos?» La Orquesta Mundial por la Paz es una orquesta elaborada para servir las más altas aspiraciones de la música, como expresión de la armonía en todos los niveles. En consonancia con este objetivo, sus intérpretes son los mejores, extraídos de los mejores conjuntos de todo el mundo, con el fin de formar una verdadera orquesta all–star. Para el concierto inaugural en el Victoria Hall de Geneve, asombrosamente todos y cada uno de los 81 intérpretes que Solti había solicitado aceptaron inmediatamente. La idea de Solti se estaba propagando rápidamente. En sus propias declaraciones: «yo soy un creyente apasionado de la paz. Toda mi vida he estado involucrado en la revolución, tanto antifascista como anticomunista. Me ha enseñado a creer apasionadamente en paz. Cuando empezamos esta idea queríamos demostrar que podemos unir cerca de 40 naciones en esta orquesta tocando juntos y que vivimos en tal armonía, tocando tan bien [juntos], que demostramos que podemos vivir en paz. Ojalá los políticos, de izquierda y derecha, pudieran hacer lo mismo.»
    En septiembre de 1997 Solti murió repentinamente, dejando huérfano a buena parte del panorama internacional y especialmente a esta orquesta. En este momento, Charles Kaye, mano derecha de Solti desde hacía más de 20 años y con ganas de conservar el logro de este, se acercó al hombre que el propio Solti tenía como su sucesor natural: Valery Gergiev. Desde entonces, la orquesta se ha seguido reuniendo de manera espaciada en el tiempo, pero regular, al menos para celebrar algunos de los eventos y conmemoraciones más importantes de los últimos años.

    Para esta ocasión, celebrada en el Festival de Abu Dhabi–toda una declaración de intenciones de unidad y paz entre culturas–, el programa se compone de tres magníficas obras del repertorio puramente orquestal. Se abre con una breve pieza, la más ajena al programa, que sirve como preludio al concierto y homenaje a la historia de la orquesta, pues fue la primera obra que interpretó en concierto a las órdenes de Solti. Se trata de la obertura de Guillaume Tell, ópera en tres actos y libreto en fracés de Gioachino Rossini (1792–1868), cuya obertura es probablemente la más célebre de todo su catálogo compositivo.

    El programa se completa con dos grandes obras de compositores rusos, lenguaje que domina como pocos Gergiev. La Sinfonía n.º 1 en Re mayor, Op. 25 (1916/1917), intitulada «Clásica», de Sergey Prokofiev (1891–1953), una obra que prácticamente abre la estética del Neoclasicismo desarrollada por el ruso de manera prominente durante una etapa de su carrera. En ella Prokofiev echa la vista atrás para imitar el estilo de los grandes sinfonistas del Clasicismo, como Franz Joseph Haydn. La segunda gran obra es la Sinfonía n.º 5 en Mi menor, Op. 64 (1888), de Piotr Illich Tchaikosvky (1840–1893), que se compone en un momento en el que el autor pasa por una crisis compositiva, como él mismo escribe: «hay en ella algo falso, una falta de sinceridad que repele y que el público no puede dejar de percibir. ¿Habré agotado definitivamente mi capacidad creadora?» Como se puede comprobar, nada más alejado de la realidad, pues estamos ante una obra soberbia.
    
Sinopsis:

La música y el arte en general han sido siempre herramientas destinadas a buscar la belleza y a unir a las personas. Como sucede con otros proyectos similares, les invitamos a descubrir en el presente programa a la Orquesta Mundial por la Paz, que de la mano de su actual titular, el ruso Valery Gergiev, interpretan un exquisito programa sinfónico desde el Festival de Abu Dhabi.