Uno de los pianistas más importantes del panorama internacional en una ubicación digna de emperadores.

    Si hay algún pianista que levante pasiones y muevas masas en la actualidad ese es Lang Lang. El pianista chino, niño prodigio que forjó su carrera desde los tres años de edad, ha sabido hacerse con el piano merced a su exorbitado virtuosismo y su apariencia juvenil y desenfadada. Sin duda, Lang ha dado una vuelta de tuerca más al mundo del piano. Quizá fue el que abrió el camino a toda esa estirpe de pianistas asiáticos que están poblando el panorama internacional de la música clásica en los últimos años.

    Las dos obras principales que se interpretan en el presente concierto son el Concierto para piano n.º 2, de Frédéric Chopin (1810–1849) y la Sinfonía n.º 5 de Ludwig van Beethoven (1770–1827). La primera de la obras fue compuesta por el autor polaco en 1836, estando dedicado en su primera edición a la Condesa Delphine Potocka. Lo compone en un momento en el que acaba de sufrir el desengaño por su amor hacia la dulce María Wodzinska y en el que ver surgir un prometedor avance en su amistad con la escritora George Sand, hacia la cual había experimentado anteriormente cierta antipatía. En ese momento, en el que permaneció en Viena durante un breve tiempo, advirtió a Chopin la necesidad de contar dentro de su repertorio con algunas obras pertenecientes al género del Concierto para piano y orquesta y a ello se debe en parte la escritura de este concierto, que aunque apareció publicado en segundo lugar, fue compuesto con anterioridad al primero de su serie. Su desarrollo presenta características muy originales si las comparamos con el resto de la obra del compositor, incluso en cierta medida con su otro concierto.

    Una de las más célebres sinfonías de su catálogo y de toda la historia de la música occidental es sin duda la Sinfonía n.º 5 en Do menor, Op. 67, de Beethoven. Compuesta entre 1804 y 1808 y estrenada el 22 de diciembre de 1808 en el Theater an der Wien, su composición fue en realidad un encargo del conde Franz von Oppersdorff en junio de 1807, a quien le había satisfecho enormemente la cuarta sinfonía, compuesta también por su encargo. A pesar de ello la obra está dedicada a dos de sus patrones y amigos, el príncipe Joseph Franz von Lobkowitz y el conde Andrey Razumovsky. El proceso compositivo fue largo y sopesado, viéndose además interrumpido para la realización de otras obras. Estaba en un momento vital realmente angustioso, marcado ya por una sordera galopante que prácticamente le impedía cualquier escucha, y el estado anímico producido tanto por las relaciones amorosas como por la situación de Europa en aquel momento influyen poderosamente en la obra. Para E. T. A. Hoffmann esta sinfonía era «una de las obras más importantes de todos los tiempos».

    El programa se completa con una serie de obras de menor calado, protagonizadas por el propio Chopin, de quien se interpreta su Polonesa en La bemol mayor, Op. 53, magnífico ejemplo de su producción pianística a solo, de la que Lang es un gran defensor; Franz Liszt (1811–1886), otro de los grandes autores para piano durante el siglo XIX, está representado aquí por su Rapsodia n.º 2 en Do sostenido menor, otra de las grandes obras dentro de la literatura pianística a solo, en cuyo virtuosismo técnico el pianista chino se mueve como pez en el agua; Carl Maria von Webern (1786–1826) hace una breve aparición con la obertura de su ópera Oberon, una obra poco interpretada. Dos autores apenas conocidos completan el programa: Joseph Hellmesberger (1855–1907), del que se interpreta su Leichtfüßis, una polka dentro de la tradición vienesa de estas danzas, y Eduard Strauss (1835–1916), miembro de la célebre saga de compositores, que aparece representado a través de su Ohne Bremse, otra polka.
    
Sinopsis:

El Palacio de Schönbrunn es sin duda uno de los lugares más emblemáticos de Austria, reflejo de su esplendor imperial. Grabado en tan excelsa ubicación, presentamos al pianista chino Lang Lagn, junto a la Orquesta Filarmónica de Viena y la dirección de Zubin Metha, en un programa repleto de grandes obras, con autores como Frédéric Chopin, Ludwig van Beethoven, Carl Maria von Webern o Franz Liszt.