Fantástica producción de la ópera más grandiosa del autor italiano, desde el Festival de Salzburg.
Pocas óperas en la historia del género hay con la ambición, densidad y complejidad narrativa y dramática del Don Carlo de Giuseppe Verdi (1813–1907). Ópera en cinco actos, con libreto en francés de François Joseph Méry y Camille du Locle basado en Dom Karlos, Infant von Spanien, un drama alemán firmado por Friedrich von Schiller. Fue estrenada el 11 de marzo de 1867 en la Ópera de Paris. Fue precisamente este centro el que encargó a Verdi, como parte de una serie de actos que acompañarían la celebración de la Exposición Universal de 1867, una ópera con texto en francés. La ópera, tal como se publicó a la vez que su estreno, estaba conformada por la concepción original de Verdi, a excepción de una serie de recortes que él mismo realizó, contando además con la inclusión de un ballet, algo tan idiosincrásico de la ópera francesa.
La primigenia versión francesa se dividió en cinco actos y su escritura se amolda al de la Grand Opéra francesa. En el estreno la acogida no fue especialmente buena, todo lo contario, pues se criticó con dureza que no cumpliese a priori con los cánones que toda obra estrenada en la capital gala debía cumplir, esto es: una irrenunciable estructura en cinco partes; no contener ningún diálogo prosaico, es decir, estar totalmente cantada y, por supuesto, contener un ballet en el tercer acto y no en otro. La temática era de por sí algo problemática para ser representada en Paris y eso pasó factura a la obra.
El propio Verdi había encargado una traducción al italiano de la que se encargaría Achille de Lauzières, que ya en el otoño de 1866 estaba trabajando en ella. Para Verdi era muy importante que la obra en italiano tuviese una misma versión en cinco actos más un ballet, al igual que la Grand Opéra que había confeccionado. Dicha traducción al italiano se presentó primeramente en el Real Teatro de Ópera Italiana, Covent Garden de London –hoy la Royal Opera House– el 4 de junio de 1867, donde se estrenó con algunas modificaciones. Para el estreno italiano habría que esperar hasta el 27 de octubre del mismo año, realizada en el Teatro Comunale di Bologna el 27 de octubre de ese año –ahora sin alteraciones ni variaciones de ningún tipo–.
Don Carlo es la obra más política de Verdi, a la par que la más larga, pero también la más anticlerical. La política, pues de ella se trasluce el tema la aceptación de la monarquía parlamentaria frente a la perdida causa republicana; y la religiosa, pues hay profundas reflexiones sobre ella a lo largo de las cuatro horas de duración. Se trata de una obra de notable brillantez, aunque quizá no es un título operístico realmente redondo, no al nivel de otras de sus óperas. Buena parte del ello se debe a que su primera versión estuviera dirigida a Paris, un centro operístico cuyos requerimientos constreñían poderosamente a los autores que se consideraban artistas libres más que meros servidores de los gustos sociales trasnochados y superfluos. Aun con todo, hay en Don Carlo(s) un importante paso más en el desarrollo y el rigor con el que presenta la caracterización psicológica de los personajes. Además, el tratamiento orquestal continúa deparando descubrimientos y maravillosos efectos dramáticos. Por último, hay aquí un tratamiento vocal que podría decirse alcanza la madurez verdiana que continuará posteriormente.
Sinopsis:
Acompáñennos al Festival de Salzburg en su edición de 2013 para disfrutar de la producción que Peter Stein y Antonio Pappano dirigen a la par. Cuenta con un plantel de solistas de primer nivel, encabezado por Jonas Kaufmann, Matti Salminen, Anja Harteros y Thomas Hampson. La ópera más ambiciosa de Verdi brindada de una forma magnífica.