El hito musical más importante de Venezuela en los últimos cuarenta años bajo la dirección del maestro Abbado en el marco del Festival de Lucerna.

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, obra social y cultural del Estado venezolano, también conocida como «El Sistema», fue concebido y fundado en 1975 por el maestro y músico venezolano José Antonio Abreu para sistematizar la instrucción y la práctica colectiva e individual de la música a través de orquestas sinfónicas y coros, como instrumentos de organización social y de desarrollo humanístico. Un movimiento fundamental en el desarrollo musical y pedagógico del país, que reconoce al movimiento orquestal como una oportunidad para el desarrollo personal en lo intelectual, en lo espiritual, en lo social y en lo profesional, rescatando al niño y al joven de una juventud vacía, desorientada y desviada. A José Antonio Abreu, gerente, emprendedor, maestro insigne, tutor de varias generaciones de venezolanos y fundador del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, hay que definirlo con una sola palabra: visionario. Este músico venezolano, sembrador de ilusiones y constructor de sueños, ha llevado a cabo una tarea que supera el horizonte musical y cultural, y se inserta en el rescate y formación de la juventud venezolana y latinoamericana.
Así titulaba el diario El Nacional una noticia sobre la Orquesta Nacional Juvenil aparecida el 2 de febrero de 1976. Convertido y asumido como el lema del Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, «Tocar y luchar», refleja la determinación y el empeño que siempre han caracterizado a sus integrantes y que han hecho de «El Sistema» el proyecto orquestal y social más importante de la historia musical venezolana. El sistema nacional de orquestas preescolares, infantiles y juveniles está contribuyendo en gran medida a construir, en el espacio público, una imagen del músico venezolano exitosa, una carrera profesional como posibilidad, con estatus y reconocimiento social; un modelo y oportunidad a seguir para las juventudes venezolanas. Se están creando, así mismo, nuevos significados relacionados con la cultura del mérito, el esfuerzo, la constancia y la disciplina, como dignos caminos que conducen hacia una Venezuela mejor. Son muchos los organismos y organizaciones internacionales que reconocen a «El Sistema» como un programa de educación musical único, digno de ser implementado en todas las naciones del mundo y, principalmente, en aquellos países que buscan disminuir sus niveles de pobreza, analfabetismo, marginalidad y exclusión en su población infantil y juvenil.
En el presente concierto se presenta a uno de sus principales bastiones, la Joven Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, que junto a su hermana, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, supone sin duda la herramienta musical mejor acabada y de mayor nivel de todo «El Sistema». Innumerables son ya los hitos que jalonan la historia de las agrupaciones, y por eso no debe extrañar que ese 2010 la Joven Orquesta ocupase el puesto de orquesta en residencia dentro del célebre Festival de Lucerna, bajo la dirección musical del gran maestro italiano Claudio Abbado. El programa se compone de cuatro obras de enorme calado. Se abre con Skifskaya syuita [Scythian Suite Op. 20], de Sergey Prokofiev, obra compuesta entre 1914 y 1915 por encargo de los Ballets Rusos, inspirada directamente en Le Sacre du printemps de Igor Stravinsky. Le siguen la Suite de la ópera Lulu, de Alban Berg, ejemplo de la creación atonal más relevante del siglo XX, y el aria de Pamina «Ach, ich fülh’s», en las que se presenta a la soprano austríaca Anna Prohaska, uno de los talentos vocales de mayor pujanza en los últimos años. Se cierra el concierto con la Sinfonía n.º 6 Op. 74, llamada a posteriori como Pateticheskaya, uno de los grandes hitos en la historia de la música sinfónica occidental, obra culminante en la producción de Piotr Illich Tchaikovsky.
Sinopsis:
En 2010 la Joven Orquesta Simón Bolívar de Venezuela se convirtió en orquesta residente del prestigio Festival de Lucerna. Disfruten de este concierto en el que estos talentos y jóvenes artistas son dirigidos por una de las mayores figuras en la historia de la dirección, Claudio Abbado, que junto a la voz de la soprano Anna Prohaska les llevarán a un mundo de inmensas obras.