Una magnífica velada en compañía de tres conciertos a solo de Robert Schumann con interpretación de tres solistas de auténtico lujo y una de las mejores
orquestas historicistas del panorama.

Desde que a mediados del pasado siglo XX se instaurase con fuerza un movimiento de interés por aquello denominado música antigua–repertorio anterior a 1750–, que llevaba décadas movido de manera casi testimonial por algunos personajes aislados, este movimiento historicista –o interpretación históricamente informada– ha ido creciendo de manera exponencial, de tal forma que actualmente es casi inconcebible escuchar una versión de repertorio barroco que no se encuentre bajo los preceptos del historicismo y se interprete con instrumentos originales o copias fidedignas de estos. Tal ha sido su desarrollo que las fronteras se han ido desvaneciendo de manera progresiva, y aquel criterio que se utilizaba únicamente hasta la música del Barroco, ha ido ampliando sus horizontes, llegando para algunos incluso hasta comienzo del siglo XX. El precepto principal que sustenta este movimiento es la interpretación lo más fidedigna posible al momento de la creación de la obra en sí, esto es, utilizando el instumentario de la época y la manera de interpretar –en el sentido más amplio– que corresponde a cada momento.
Es por eso que conjuntos como el que protagoniza el presente concierto, la Orquesta Barroca de Freiburg, especializados en repertorio barroco, han ampliado sus fronteras de manera notable al Clasicismo y por ende al Romanticismo. Fundamentados en el estudio de las fuentes de la época pretenden reconstruir esa sonoridad más alejada de lo que puede parecer de la tradición postromántica que se instauró en la interpretación orquestal a finales del siglo XIX. Sin duda un concepto novedoso, extraño para los más acostumbrados a la sonoridad habitual de las orquestas sinfónicas, pero que se afana en presentar una visión diametralmente opuesta en cuanto a la sonoridad intrínseca y extrínseca de las obras de la segunda mitad del XVIII o la primera del XIX. De entre estos conjuntos, sin duda la Orquesta Barroca de Friburgo es uno de los más dotados, pues lleva desde hace años realizando una encomiable labor a este respecto, con una discografía extensísima que incluye numerosos registros dedicados a la obra de Mozart, Haydn o Mendelssohn, entre otros.
Robert Schumann [1810–1856], compositor alemán y crítico musical, se encuentra entre los más destacados de la historia musical del siglo XIX. Más recordado por su música para piano y sus canciones, además de por algunas de sus obras sinfónicas y de cámara, Schumann hizo contribuciones significativas a todos los géneros musicales de su época, cultivando también una serie de géneros nuevos. Su doble interés por la música y la literatura lo llevó a desarrollar una crítica de música históricamente informada y un estilo compositivo profundamente en deuda con los modelos literarios. Gran exponente del romanticismo musical, tuvo un fuerte impacto en las sucesivas generaciones de compositores europeos. De su enorme corpus compositivo se interpretan aquí tres ejemplos dentro del género del concierto, uno de los que menos desarrolló. Únicamente un ejemplo de concierto para violín y otro para violonchelo se han conservado de su catálogo, por lo que se trata de ejemplos sumamente relevantes para comprender la concepción de los mismos en su obra. De sus conciertos para piano, sin duda el más importante y acabado es el que aquí se interpreta, completando así el ciclo de sus tres conciertos a solo más importantes. Se completa el programa con un ejemplo de su escritura puramente sinfónica con la Ouvertüre, Scherzo undFinaleOp. 52, probablemente su obra sinfónica más importantes tras las propias sinfonías. Un concierto que demuestra que el Romanticismo también posee otras manera de comprenderse, como se afana en demostrar el director español Pablo Heras–Casado, una de las figuras rutilantes en la escena de la dirección orquestal actual.
Sinopsis:
¿Puede una orquesta historicista interpretar Robert Schumann? Les invitamos a que lo descubran por ustedes mismos en este espectacular programa dedicado a tres conciertos a solo del compositor alemán, de la mano de tres de los mejores solistas que se pueden encontrar actualmente: la violinista IsabelleFaust, el violonchelista Jean–GuihenQueyras y el pianista Alexander Melnikov. Pablo Heras–Casado se pone al frente de la Orquesta Barroca de Freiburg para firmar una versión apabullante.