El tenor francés, uno de los mejores de su generación, se presenta en un documental que repasa una carrera fulgurante que le ha llevado hasta la cima operística.

Roberto Alagna (1963) es un tenor nacido en Francia, hijo de unos emigrantes sicilianos, que comparte la doble nacionalidad, y que se ha convertido, con tesón y mucho esfuerzo, en uno de los tenores más respetados por crítica y público de las últimas décadas. Mi vida es una óperasupone una visión inédita de su carrera, pero también de su vida, de aquello que se esconde tras al artista. En este documental, dirigido por Andy Sommer, se plantea su evolución artística, su devenir profesional, su llegada al mundo de la ópera y su vida realmente sorprendente, que desde luego da para un documental de estas características.

Comenzó a cantar muy joven, pero lo hizo en cabarets parisinos, aunque posteriormente, muy influido por las películas de Mario Lanza y las grabaciones de tenores históricos, decidió dar el salto a la ópera. A pesar de ello, no ha abandonado la música «ligera», aquella que le vio nacer como cantante, y que para el mismo «es más difícil que la ópera. En la ópera el sonido viene dado, pero en la música ligera tienes que crearlo». Cantante con gran carga autodidacta, aprendió la mayor parte de su repertorio del contrabajista cubano y aficionado a la ópera Rafael Ruiz. Su debut como tenor se produjo en 1988 en el Festival de Glyndebourne, donde debía cantar La Traviata. «Llegué al escenario del estreno sin haber ensayado con la orquesta. Yo tenía que terminar el Concurso Pavarotti, y me tuve que ausentar de los ensayos programados. Aquella primera función fue en Plymouth y recuerdo que me pasé el día en la playa con mi familia. Pero para mí aquello era una cosa normal: yo cantaba en cabaret cada noche, y cantar era una cosa natural. Y sin haber ensayado, fue un éxito increíble. La crítica creía que había cantado siempre Alfredo, aunque me dijeron que la peluca no era buena. Pero no llevaba peluca: era mi pelo». Finalmente se alzó  vencedor en el Concurso Vocal Luciano Pavarotti, lo que le abrió la puerta a muchos compromisos y, aunque tuvo que hacerse un hueco poco a poco, ha terminado por triunfar de manera fulgurante.

Paso a paso su reputación se fue acrecentando y rápidamente fue invitado a cantar en los grandes teatros como La Scala, bajo la batuta de Riccardo Muti en 1990, Covent Garden en 1992 y en la Metropolitan Opera. Ha protagonizado algunos de los roles más destacados del repertorio operístico, como ese Alfredo, que ha cantado unas 150 veces, o Rodolfo en La Bohéme. Fueron especialmente celebradas sus interpretaciones de Romeo en Roméo et Juliette de Charles Gounod en el Covent Garden en 1994, que le ayudaron a triunfar de manera internacional de forma extraordinaria. Alagna ha desarrollado una particular afinidad por la ópera francesa y los papeles italianos más líricos, aunque también ha mostrado cercanía por interpretar un repertorio italiano progresivamente más dramático, como el rol titular de Otello. Él mismo señala «no me gusta hacer solo piezas conocidas que tengan mucha probabilidad de éxito, me gusta defender compositores y probar nuevas músicas».

En 2014, tras once años sin presentar una grabación discográfica, presentó Ma vie est un opéra, su decimoctavo disco, que supuso mucho más: «ahora estoy más tranquilo con mi carrera porque estoy más tranquilo en familia. He sido demasiado exigente conmigo mismo, antes no podía escuchar mi voz, era una tortura para mí. Hacía más de 10 años que no había grabado un disco de ópera en estudio: este trabajo es como hacerte una foto sin haberte mirado al espejo en una década». Este documental es una extensión de aquella apertura discográfica, en la que el tenor se muestra como es, el artista y el hombre, en el que se aporta el testimonio de voces absolutamente legitimadas para narrar su historia, con conocimiento y documento inéditos que les sorprenderán. Una muestra de su vida de ópera.    

Sinopsis:

El mundo de la ópera resulta a veces demasiado artificial, siempre viendo a los cantantes encarnando personajes, haciendo su papel y mostrando su cara artística. Sin embargo, detrás de esos intérpretes están las personas, con una vida a veces más dura de lo que a veces podría parecer, y una historia, muchas veces sorprendente. La invitamos a conocer lo que hay detrás del Roberto Alagna tenor, de la estrella de la ópera, en un documental inédito que presenta a la figura musical, pero también a la persona.