Toda la grandiosidad de una obra medieval vista por un autor de pleno siglo XX con la maravillosa ambientación y el fantástico emplazamiento del Teatro Antiguo de Orange.

Carl Orff (1895–1982) es especialmente y casi únicamente conocido por dos cuestiones principales: por un lado ser el creador de un sistema pedagógico musical realmente innovador y trascedente en su momento; por el otro ser el compositor de Carmina Burana. Este programa hace hincapié en el segundo de los puntos, su faceta como compositor, que para muchos sería totalmente desconocido de no ser porque en 1935 y 1936 el alemán tuvo a bien componer esta cantata escénica sobre textos en lengua latina provenientes de una colección medieval homónima.
¿Pero qué es ese Carmina Burana que tanto inspiró a Orff? Se trata de una colección de cantos goliardos –tipo de clérigos vagabundos y estudiantes pobres pícaros que proliferaron en Europa con el auge de la vida urbana y el surgimiento de las universidades en el siglo XIII– de los siglos XII y XIII reunidos en el manuscrito encontrado en Benediktbeuern (Alemania) en el siglo XIX. Su nombre significa, en latín, «Canciones de Beuern»: «Carmĕn» es poema, canto o cántico, y «burana» es el gentilicio que indica la procedencia de Bura (nombre latino del pueblo alemán de Benediktbeuern). El códice recoge un total de 300 rimas, escritas en su mayoría en latín (aunque no con metro clásico). Fueron escritos hacia el año 1230, posiblemente en la abadía benedictina de Seckau o en el convento de Neustift, ambos en Austria. En los poemas se hace gala del gozo por vivir y del interés por los placeres terrenales, por el amor carnal y por el disfrute de la naturaleza, además de una poderosa crítica satírica a los estamentos sociales y eclesiásticos que nos da una visión contrapuesta a aquella creencia que en los siglos XVIII y XIX se tenía del Medievo como una época oscura, en la que únicamente se concebía la vida de una manera sacralizada.

Orff toma principalmente versos en latín, aunque también encontramos algunos fragmentos en alemán altomedieval y provenzal antiguo. Concibe esta cantata para orquesta y coro con la intervención de tres solistas (soprano, tenor, barítono), destacando en su escritura orquestal la espléndida y profusa percusión. Escogió únicamente veinticinco canciones para ordenarlas de manera que pudieran ser representadas en un escenario. La escritura musical se amolda a la sencillez de los textos, en las que aproximadamente la mitad de las piezas son canciones cuya melodía se repite en cada estrofa casi sin variantes, limitándose algunas veces a realizar simples escalas mayores o menores. La parte rítmica es la encargada de dar variedad y proporcionar la mayor complejidad a la obra. Esta riqueza rítmica es, tal vez, la característica más importante de los Carmina Burana de Orff. En ella algunos estudiosos han querido ver una clara influencia de las obras Las bodas y Edipo rey de Ígor Stravinski. La obra de Orff se estructura  una introducción, tres partes y un final.

Su estreno tuvo lugar el 8 de junio de 1937 en la AlteOper de Frankfurt bajo la dirección de BertilWetzelsberger y con la participación del Cäcilien-Chor Frankfurt, contando con la puesta en escena de OskarWälterlin y el vestuario y los decorados de Ludwig Sievert. La versión de Orff constituye, junto a Catulli Carmina y El triunfo de Afrodita, la trilogía Trionfi. Orff subtituló la composición como Cantionesprofanæcantoribus et choris cantandæcomitantibusinstrumentisatqueimaginibusmagicis («Canciones laicas para cantantes y coreutas para ser cantadas junto a instrumentos e imágenes mágicas»). El éxito de la obra desde entonces, aun con ciertas reticencias del régimen nazi, ha sido absolutamente demoledor, de tal manera que su pieza inicial O fortuna es una de las más interpretadas y conocidas de la historia de la música, siendo además una de las más utilizadas en cine, radio y publicidad que jamás hayan existido.

Sinopsis:

Si hay una obra célebre en el catálogo de Carl Orff esta es sin duda Carmina Burana. Tomando texto latinos medievales el autor alemán concibió esta gran obra como una visión de la Europa medieval en el siglo XX. Ahora podrán disfrutar desde su casa de un espectáculo grandioso que les dejará sin aliento, gracias a la magnífica composición de Orff y a la impresionante puesta en escena del Festival Chorégiesd’Orange que toma uno de los lugares más emblemáticos y mágicos de la ciudad como epicentro del mismo.